Jehová guardará tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre. Salmo 121: 8, RV60.
Durante el año que estudié en Francia, algunas veces compré un pasaje de tren que me permitía subir a todos los trenes que quisiera durante dos semanas. Algunos trenes en Europa no son como los trenes en los Estados Unidos. En lugar de filas interminables de asientos a ambos lados de un pasillo central, cada vagón contiene cierta cantidad de compartimentos individuales que tienen dos bancos enfrentados. Lo cómodo es que los asientos enfrentados se pliegan para crear una gran cama durante la noche. No era el hospedaje más glamoroso, pero vi esto como una solución aceptable para dórmir de noche; y por supuesto, muy asequible. Si alguna vez has viajado por Europa, sabes que puede ser muy caro, especialmente para estudiantes, como éramos nosotros. Durante este viaje, mis tres amigos y yo decidimos probar un experimento.
La idea era usar el tren como hotel cada noche. Todo lo que teníamos que hacer era ir a la estación de trenes cada noche y encontrar un tren que fuera a algún lugar a ocho o diez horas de distancia. Durante la noche buscaríamos compartimentos vacíos, plegaríamos los bancos y dormiríamos hasta llegar a la siguiente ciudad. Por casi dos semanas hicimos esto cada noche. Subimos al tren una noche en Copenhague, y nos despertamos en París. La siguiente noche subimos al tren y dormimos hasta llegar a Venecia. ¿Entiendes la idea? Durante dos semanas cruzamos Europa cada noche para ahorrar dinero en hospedaje. Fue una manera extraña de hospedarnos, pero funcionó.
Mis padres me enseñaron a orar antes de ir a cualquier parte. Hasta el día de hoy, antes de viajar a cualquier lado, oró pidiéndole a Dios que me proteja y que se cumpla su voluntad en el viaje. Pídele a Dios hoy, y cada día, que viaje contigo.
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Tomado de: Lecturas Devocionales de Adolescentes 2019
“Pasaporte a la Aventura”
Por: Rich Aguilera
Colaboradores: Hidai Juárez & Antonia H
