De años era Manasés cuando comenzó a reinar, y reinó en Jerusalén cincuenta y cinco años; el nombre de su madre fue Hepsiba. 2 Reyes 21:1.
Hepsiba
Grandes son el honor y la responsabilidad de padres y madres por estar como representantes de Dios ante sus hijos. Su carácter, su conducta y sus métodos de educación deben interpretar las palabras divinas a sus hijos. La influencia de los padres ganará o ahuyentará la confianza de los hijos en las promesas del Señor» (MC, cap. 31, p. 260).
Aunque Hepsiba haya escogido el camino de la frivolidad, hay una realidad que no podemos obviar, y es el hecho de que era madre. Toda mujer tiene un instinto maternal, y toda madre, por más superficial que sea, ama a sus hijos y quiere para ellos lo mejor. Es probable que Hepsiba haya sufrido mucho con Manasés, como cualquier madre sufre al ver a su hijo descarriado.
Como esposa de pastor, he visto muchas madres agobiadas que lloran amargamente por la vida desordenada y vacía de sus hijos. He advertido en sus rostros la desesperación y la impotencia.
Es posible que tú seas una de esas madres afligidas por sus hijos extraviados, que siente que se les han ido de las manos. A ti te digo: hay un Dios que ama intensamente a tus hijos. Ese mismo Dios te ama también a ti, y escucha tu oración y la responde.
Manasés, al fin de sus días, volvió a los caminos del Señor. ¿Habrá sido la respuesta a las oraciones de su madre? Sé también que muchas madres no se han cansado de orar por sus hijos. ¡No te canses tú! Haz como Elías, que oró siete veces, hasta que su oración fue contestada, y llovió en Israel.
Elena G. de White escribió: «El cielo espera y anhela el regreso de los pródigos que se han alejado del redil y que vagan perdidos. Muchos de los que se han descarriado pueden ser rescatados por el ministerio de amor de los hijos de Dios» (ELC, p. 12). «Cuando la tormenta de la persecución caiga realmente sobre nosotros muchos que han dejado el redil, regresarán para ir en pos del gran Pastor» (6TI, secc. 6, p. 400).
Querida madre, aférrate a esta esperanza y no te canses de orar, hasta que la lluvia de la gracia divina caiga sobre tus hijos. — Lourdes Ivette Rodríguez— Chazarreta
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Tomado de: Lecturas Devocionales para Damas 2019
“Hijas del Rey”
Por: Diana de Aguirre
Colaboradores: Norma Salinas & Paty Solares
