domingo , 13 septiembre 2026
Matinal Para Damas 2019

TENER TACTO

Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es a ley y los profetas. Mateo 7:12.

Priscila

He presenciado escenas de niños haciendo berrinche con su madre en plena vía pública. He visto a las madres intentar infructuosamente resolver estas escenas con «soluciones» que empeoran aún más la situación, dejándolas en ridículo. El mejor consejo que oí al respecto, dado por una psicóloga, apuntaba a no ponernos al mismo nivel del niño, sino susurrarle al oído «esto lo arreglamos en casa», y continuar con la actividad como si nada hubiera pasado. El niño ahora carece de argumentos para seguir montando un espectáculo, pues ya no es el centro de atención. Al llegar al hogar han de tomarse las medidas necesarias. Esto se conoce como «tacto» en la corrección de una conducta errónea. El Diccionario de la Real Academia Española define «tacto» como prudencia para proceder en un asunto delicado.

Apolos, un hombre «poderoso en las Escrituras» (Hechos 18:24), llegó a la ciudad de Éfeso y en la sinagoga comenzó a enseñar «con denuedo» (Hechos 18:26); es decir, con valor, con intrepidez. Al oírlo, Priscila, una sierva del Señor, se dio cuenta de que Apolos solo tenía un conocimiento parcial del Altísimo.

¿Cuál hubiera sido nuestra actitud si hubiéramos estado en el lugar de Priscila? ¿Hacerlo callar? ¿Decirle que lo que enseñaba no era correcto, o peor aún, decirle que no sabía nada? ¿Pedirle que se retirara? ¿Exponerlo a la vergüenza pública mediante argumentos difíciles de rebatir o debatir con él provocando una pelea?

Ninguna de esas opciones eligió Priscila; no recurrió al ridículo ni a la ofensa. Dice la Escritura, que «cuando lo oyeron Priscila y Aquila, lo tomaron aparte y le expusieron más exactamente el camino de Dios» (Hechos 18:26). ¡Qué hermosa manifestación de tacto! ¡Cuánto tenemos aún que aprender de estos piadosos discípulos del Señor! Dice Elena G. de White que Priscila, junto con su esposo, Aquila, «temían a Dios y trataban de evitar las contaminadoras influencias que los rodeaban» (HD, cap. 3, p. 69). Tal es el secreto del tacto: Dios en nuestro corazón.

Cuando tengas que lidiar con una situación que afecte a otras personas, piensa en Priscila, ora y resuélvelo como lo haría el Señor, combinando el amor y el tacto. Esta fórmula no falla. —

Alba Jackeline  Reyes Domaschensky de Rodríguez

#MatinalDeDamas
#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias

Tomado de: Lecturas Devocionales para Damas 2019
“Hijas del Rey”
Por: Diana de Aguirre
Colaboradores: Norma Salinas & Paty Solares

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