« ¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo?». Salmo 24: 3
EL DRAMA que Rudy vivía es el drama de muchos cristianos. Sabía todo lo que debía hacer y conocía también lo que no debía hacer. Su tragedia consistía en el hecho de que no lograba vivir a la altura de los principios que conocía, por más que se esforzaba en hacerlo. Últimamente había llegado a la conclusión de que era «imposible» vivir la vida cristiana.
El Salmo 24, del cual sacamos el texto de hoy, era cantado antifonalmente mientras el arca era llevada a Jerusalén. Los sacerdotes preguntaban cantando:
« ¿Quién subirá al monte de Jehová?» Y el coro respondía con el versículo siguiente: «El limpio de manos y puro de corazón».
Aunque el «monte de Jehová» en aquel tiempo era Sion, simboliza sin duda alguna al cielo, y en este sentido, sería: «¿Quién subirá al cielo con Jesús para permanecer eternamente en la presencia del Padre?» La respuesta es un requisito imposible de ser cumplido desde la perspectiva puramente humana: «El limpio de manos y puro de corazón».
Tú puedes limpiar tu cuerpo, lavar tu ropa, desinfectar tu piel, ¿pero el corazón? En cierta ocasión, Dios afirmó a través de Jeremías: «Aunque te laves con lejía, y amontones jabón sobre ti, la mancha de tu pecado permanecerá aún delante de mí, dijo Jehová el Señor» (Jer. 2: 22).
Nadie en este mundo, puede purificar el corazón y las intenciones íntimas. La cultura y la educación humanas pueden ayudarnos a disfrazar, a aparentar y a disimular los deseos ocultos, pueden refinar nuestras actitudes externas, pero no pueden purificar el corazón. En la presencia del Señor solo permanecerán los limpios de corazón y solo subirán al santo monte los puros en la intimidad de sus intenciones.
Cuando Jesús le habló a sus discípulos acerca de las mansiones celestiales que iría a preparar, Tomás preguntó ansioso: « ¿Cómo podemos saber el camino?» La respuesta del Maestro fue: «Yo soy el camino… nadie viene al Padre sino por mí» (Juan 14: 5, 6).
Solo Dios nos califica para entrar en la presencia del Padre. Todo lo que tú Y yo necesitamos hacer, es ir a Jesús y vivir en comunión con él. Por eso, ante la pregunta: «¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo?» responde: «Por la gracia de Jesús y en su nombre, espero estar allí».
#MatinalFamiliar
#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias
Tomado de: Lecturas Devocionales Familiares 2019
«Cada Día Más Sabio»
Por: Alejandro Bullón
Colaboradores: Pili Mariscal & Erika de la Cruz
