miércoles , 16 septiembre 2026
Matinal Para Damas 2019

ADVERTENCIA

LA MADRE DEL REY BELSASAR

En verdad que me he comportado y he acallado mi alma como un niño destetado de su madre; como un niño destetado está mi alma. Salmo 131:2.

Cuando el rey Belsasar hizo una gran fiesta a la que invitó a centenares de príncipes, familiares y amigos, ofendió a Dios al usar los vasos de oro y plata que su padre Nabucodonosor había traído del templo de Jerusalén. Estos eran sagrados y ninguno podía usarlos para fines comunes. Pero el orgulloso rey desafió al Altísimo y alabó a dioses falsos sin pensar en las consecuencias. De pronto, el rey vio “una mano de hombre, que escribía… sobre lo encalado de la pared” (Daniel 5:5). El rey se turbó, palideció y sus rodillas se daban una contra la otra. A gritos pidió que trajeran los mejores magos, adivinos y sabios de Babilonia para que interpretaran el mensaje, pero ninguno pudo descifrarlo.

Cuando la madre de Belsasar entró en la sala del banquete y vio la condición en que su hijo se encontraba, le dijo: “No te turben tus pensamientos, ni palidezca tu rostro. En tu reino hay un hombre en el cual mora el espíritu de los dioses santos, y en los días de tu padre se halló en él luz e inteligencia y sabiduría» (vers. 10, 11). Llamaron a Daniel y él descifró estas cuatro palabras: “MENE, MENE, TEKEL, UPARSIN” (vers. 25), que indicaban que Belsasar había sido juzgado, hallado culpable y sentenciado a muerte.

La madre de Belsasar debe haber sabido que ese mensaje no era portador de buenas noticias. Como esposa del rey Nabucodonosor, había visto las consecuencias de sus pecados y la maravillosa conversión que al final había tenido. Esta madre sufría al ver el camino equivocado por el que su hijo andaba. La Biblia dice que el rey y sus principes la mandaron llamar, lo que quiere decir que ella no estaba en la fiesta, tal vez porque no aprobaba la desobediencia y falta de respeto que su hijo tenía hacia el Dios del cielo. Sin embargo, tal vez abrigaba la esperanza de que este mensaje fuera solo una advertencia para que su hijo se reformara. ¡Cuánto debe haber sufrido esta madre al enterarse del juicio, la culpabilidad y la sentencia que se le aplicó!

Oremos por la consagración de nuestros hijos, para que respeten a Dios y jamás cometan un sacrilegio. –RC

#MatinalDeDamas
#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias

Tomado de: Lecturas Devocionales para Damas 2019
“Hijas del Rey”
Por: Diana de Aguirre
Colaboradores: Norma Salinas & Paty Solares

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