Isaias fue un profeta que clamó fielmente los mensajes que Dios le entregó. Después de que los israelitas regresaran del exilio de Babilonia en el año 539 a. C., se apasionaron por lo que una versión de la Biblia traduce como «la cercanía de Dios» (Isa. 58: 2). Isaias describe cómo los israelitas se dedicaron a orar, ayunar y a sacrificar holocaustos con el fin de procurar la presencia de Dios, así como su favor. Pero por alguna razón, aquellos actos de adoración no los acercaban a Dios; más bien parecían estar alejándolos.
Los israelitas estaban adorando a Dios al mismo tiempo que oprimían a sus semejantes y se aprovechaban de los pobres.
El capítulo 58 de Isaías es un elemento crítico de dicho libro, ya que representa un registro de lo que Dios señaló a los israelitas respecto al fracaso de los intentos de ellos para acercarse a él. Dios dice: «El día de ayuno lo dedican ustedes a hacer negocios Y a explotar a sus trabajadores; el día de ayuno lo pasan en disputas y peleas y dando golpes criminales con los puños. Un día de ayuno así, no puede lograr que yo escuche sus oraciones» (Isa. 58: 3-4). En otras palabras, los israelitas estaban adorando a Dios al mismo tiempo que oprimían a sus semejantes y se aprovechaban de los pobres.
El profeta invita a los israelitas a entender que acercarse a Dios no se trata de sacrificios y ayunos, sino de romper las cadenas de la injusticia y desatar los nudos que aprietan el yugo; de dejar libres a los oprimidos y acabar con toda tiranía; de compartir nuestro pan con el hambriento y recibir en casa al pobre sin techo; de vestir al que no tiene ropa y no dejar de socorrer a nuestros semejantes (Isa. 58: 6-7). El Señor dice que cuando ponemos las necesidades de los demás antes que las nuestras, nos preparamos para recibir su presencia y su favor.
Nos equivocamos al creer que la oración, el ayuno, el canto y otros actos de adoración, son la única forma de llegar a Dios; especialmente si aún abrigamos el odio, la discriminación, el egoísmo y la mezquindad. Dios nos mirará y nos dirá: «Un día de ayuno así, no puede lograr que yo escuche sus oraciones» (Isa. 58: 4). Nuestra adoración se escuchará en el cielo como «un metal que resuena o un platillo que hace ruido» (1 Cor. 13: 1), porque nos falta amor. Cuando nos acerquemos a los necesitados y mostremos el amor de Jesucristo a través del servicio, se nos permitirá acercarnos a Dios. Es entonces cuando se nos concederá su presencia y su favor: «Entonces, si me llamas, yo te responderé; si gritas pidiendo ayuda, yo te diré: «Aquí estoy»» (Isa. 58: 9).
PARA COMENTAR
- ¿De qué maneras prácticas podrías acercarte a Dios durante esta semana mostrando su amor a través del servicio?
- ¿Ha limitado tu iglesia el culto a un único servicio religioso el sábado por la mañana? ¿Cómo puedes «gritar en voz alta» y animarlos a acercarse a Dios mostrando su cercanía a través del servicio?
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Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2019.
3er trimestre 2019 “Servir a los necesitados”
Lección :10 «Viviendo El Evangelio»
Colaboradores: Israel Esparza & Misael Morillo
