Es un error pensar que a los cristianos no nos compete participar en actividades de índole social. Esto no podría estar más lejos de la verdad. La Biblia está llena de pasajes que nos recuerdan nuestros deberes para con el entorno social. Los que afirman ser justos por medio de la sangre de Jesús deben estar en disposición de brindar alivio, no solo a los pobres, sino a todos los afligidos, débiles, huérfanos e indigentes (Sal. 82: 3). Suena bien, pero ¿cómo se puede ayudar a aquellos que no pueden ayudarse a sí mismos?
Si lo ves, dilo. ¡Luego actúa!
Lo primero es identificar las dificúltales que hay en tu entorno. Suena bastante sencillo, pero en el caso de algunos de nosotros, podría requerir algún tipo de preparación. Somos egoístas por naturaleza, por lo que identificar un problema que afecte a otra persona quizá no sea tan fácil. Siempre debemos observar y anotar lo que podría ser una solución a los problemas de nuestra comunidad o iglesia. Si no puedes identificarlos, pregunta a los funcionarios de la comunidad local, o del ayuntamiento, respecto al tipo de ayuda que se podría requerir.
Lo segundo es «decir algo». Inicia la conversación formulando preguntas acerca del tema. Estar conscientes de los problemas de nuestra sociedad hace que la gente esté mucho más dispuesta a resolver dichos problemas. Nuestra labor como cristianos es identificar dificultades y crear conciencia al respecto, pero es ahí donde muchos de nosotros nos detenemos. Vemos una publicación en Facebook, Twitter, Instagram o Snapchat y nuestros corazones se duelen. Lo conversamos con nuestro círculo inmediato de amigos, pero luego no hacemos nada.
En los Estados Unidos, el Departamento de Seguridad Nacional y algunos cuerpos de policía tienen el lema: «Si ves algo, di algo». Si bien puede ser suficiente para esas entidades, no lo es para nosotros. Decir algo no debería ser el alcance de tu contribución para resolver un problema. El siguiente paso es brindar alivio. Hacer algo. No tienes que ir muy lejos para ser de utilidad. Las oficinas y entidades de las iglesias son una forma de abordar diferentes necesidades, aunque también puedes participar en organizaciones de la comunidad que te rodea. No podremos alcanzar a la gente para Cristo, a menos que ellos sepan que los tomamos en cuenta. De manera que, si observas algún problema, comunícalo a las autoridades y luego decídete a colaborar.
Si lo ves, dilo. ¡Luego, actúa!
PARA COMENTAR
- ¿Cuáles son algunas de las necesidades de la comunidad a la que perteneces tú o tu iglesia?
- ¿Qué organizaciones están trabajando con esos problemas?
- ¿Cómo puedes contribuir a resolver los problemas que enfrenta tu comunidad?
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Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2019.
3er trimestre 2019 “Servir a los necesitados”
Lección :10 «Viviendo El Evangelio»
Colaboradores: Israel Esparza & Misael Morillo
