El 4 de mayo de 2011, la Agencia Adventista de Desarrollo y Recursos Asistencia-les (ADRA) recibió una distinción internacional por sus proyectos de capacitación comunitaria enfocados en mujeres residentes en zonas rurales. Ken Flernmer, a la sazón vicepresidente de ADRA, dijo durante la ceremonia de premiación: «El impacto de este proyecto confirma que hemos desarrollado un exitoso modelo. Anticipamos el momento cuando pueda ponerse en práctica en entornos culturales parecidos».
Sobre todo, cristo proporcionó el alimento espiritual que podría satisfacer el hambre y la sed para siempre.
Con el fin de promover la justicia social, podemos participar en diferentes actividades. Capacitar a mujeres (especialmente las que viven en zonas rurales) es solo una de las formas de hacerlo. El primer paso es entender que la labor del servicio a la comunidad está de acuerdo con el mandato de nuestro Señor de «dar testimonio de mí, en Jerusalén, en toda la región de Judea y de Samaria, y hasta en las partes más lejanas de la tierra» (Hech. 1: 8). Al cumplir con esta gran tarea, el Espíritu Santo nos guiará para hacer lo correcto.
Durante su ministerio terrenal, Cristo ganó seguidores satisfaciendo sus diferentes necesidades: sanó a los enfermos, alimentó a los hambrientos y, sobre todo, proporcionó el alimento espiritual que puede satisfacer el hambre y la sed para siempre.
Después de su muerte y ascensión al cielo, el Señor envió al Espíritu Santo para guiar a sus seguidores en la ejecución de actividades que promovían la justicia social. Siguiendo los pasos de Cristo, los apóstoles sanaron enfermos, ayudaron a las viudas y huérfanos, y atendieron las necesidades espirituales de la gente. Por ese motivo, el deber de todo cristiano es ayudar a la gente de maneras prácticas. Esto va de la mano con la comisión de evangelizar al mundo antes de la segunda venida de Cristo.
Dios neis ha dado suficientes recursos para ayudamos a llevar a cabo un servicio comunitario eficaz. Para impactar vidas podemos emplear nuestras capacidades, nuestro tiempo y energía, nuestros recursos monetarios y otras donaciones materiales. La verdadera comunión requiere que trabajemos juntos como hijos y testigos de Cristo; por tanto, cuando realicemos un servicio comunitario, debemos mantener viva nuestra relación con él, de forma que no nos manchemos «con la maldad del mundo» (Sant. 1: 27).
PARA COMENTAR
- ¿En qué actividades podemos participar para promover la justicia social?
- ¿Cómo podríamos utilizar las habilidades que adquirimos en instituciones educativas con el fin de impactar a nuestras comunidades?
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Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2019.
3er trimestre 2019 “Servir a los necesitados”
Lección 9: «El ministerio en la iglesia del Nuevo Testamento»
Colaboradores: Israel Esparza & Misael Morillo
