Muchos judíos fueron llevados de Israel a Asiria entre el 723 y el 722 a. C. Sin embargo, durante ese exilio, algunos permanecieron en el territorio de Israel, mezclándose con pueblos paganos de otras provincias que habían sido llevados allí. Eso corrompió la cultura judía, ya que el judaísmo y las costumbres paganas se mezclaron dando como resultado una religión mixta. Prácticas como la idolatría, a la que Dios y sus profetas se opusieron fuertemente (Éxo. 20: 4-5), ahora estaban siendo aceptadas por aquel remanente que había permanecido en Israel. Cuando los judíos regresaron de Babilonia a Judea, esa mezcla religiosa se convirtió en una razón para su odio contra los samaritanos.
La misericordia de Dios debería transformarnos.
Jesús, que era judío, presenta el relato del buen samaritano en ese contexto histórico. Jesús habla de un samaritano desde una perspectiva positiva, algo que no era común entre los judíos. En la historia, dos judíos, un sacerdote y un levita, pasaron junto a otro judío que yacía en el camino casi muerto, pero no lo ayudaron. Sin embargo, un samaritano se detuvo a ayudarlo y cuidó del hombre, haciendo todo lo posible para asegurarse de que lo atendieran, aunque en la práctica eran enemigos. De igual manera, Jesús nos pide que hagamos lo mismo en nuestro contexto.
La historia del buen samaritano nos enseña a «amar a tu prójimo como a ti mismo» (Mar. 12: 31). Si puedes amar a tu enemigo, ¿cuánto más fácil te será amar a tu amigo? A medida que el mundo se divide más, a medida que todo se asemeja a los días anteriores al diluvio, surgirán deseos más egoístas y el bienestar de los demás se tomará cada vez menos en cuenta. El mayor interés estará enfocado en uno mismo.
Nuestra responsabilidad consiste en desarrollar una resistencia en contra de al-gunas tendencias mundiales y en cuidar de los necesitados que nos rodean. Debemos enfocarnos no solo en las carencias físicas, sino también en las espirituales. La misericordia de Dios debería transformarnos. Él promete suplir nuestras necesidades (Fil. 4: 19). ¡Qué gran gozo representa reconocer que el Rey del universo nos apoya! ¿No debería eso estimularnos a mostrar la misma misericordia hacia los demás? ¿No deberíamos nosotros suplir las carencias ajenas al igual que Dios suple las nuestras?
PARA COMENTAR
- ¿Será posible amar a Dios y al mismo tiempo despreciar a quienes nos rodean?
- Mediante la acción ¿cómo podemos presentarnos ante el mundo como creyentes cristianos?
#EscuelaSabaticaUniversitarios
#MeditacionesDiarias
#RadioJovenAdventista
Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2019.
3er trimestre 2019 “Servir a los necesitados”
Lección 4: «La misericordia y la justicia en Salmos y Proverbios»
Colaboradores: Israel Esparza & Misael Morillo
