<<Serán momentos angustiosos, como jamás los hubo desde que la humanidad existe, pero llegado el momento tu pueblo será liberado, lo mismo que todos los que estén registrados en el libro. Muchos de los que duremos el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua. Daniel 12: 1, 2, RVC

HEMOS DE SER CONSCIENTES de que el Señor ha colocado sobre nosotros una gran responsabilidad; así que hemos de tener claro que es lo que va a suceder en el mundo. No podemos permitirnos enfrentarnos a ello sin estar preparados, sino que, cuando pensamos en el gran y solemne acontecimiento de la venida de Cristo en las nubes de los cielos con poder y gran gloria, debiéramos vivir con gran humildad ante el Señor, no sea que nos quedemos <<fuera de la acción de la gracia>> (Gál. 5: 4, LPH), y seamos hallados indignos de la vida eterna […]
Vemos que el mundo en general no piensa en ese gran día, y son bien pocos los que tienen interés de oír hablar de ellos. Ahora bien todos tendremos que enfrentar los registros de nuestras vidas. Hay un testigo de todas nuestras acciones <<que tiene ojos, como llama de fuego>> (Apoc. 2: 18; 1:14; 19:12), y que contempla todas las acciones de nuestra vida. Nu estros pensamientos y las intenciones y propósitos de nuestra vida. Nuestros pensamientos y las intenciones y propósitos de nuestros corazones están desnudos ante el escrutinio de Dios. Así como nuestro aspecto externo queda fijado en una fotografía, nuestros caracteres están registrados en los libros del cielo.
Preguntemonos: <<¿Cómo está mi carácter hoy a la vista de Dios? ¿Estoy preparado especialmente para la gran revisión, de tal modo que pueda tener pulcro el manto de carácter para entonces?>> No podemos permitirnos ser hallados transgresores de la gran regla moral de justicia de Dios. […]
El Dios del cielo nos ha dado la inteligencia y la capacidad de razonar, y espera que las usemos. Nos dio un cuerpo, y esa que lo preservemos en perfecta salud a fin de que podamos prestarle un servicio cabal. El Señor es testigo siempre presente de los hechos de maldad que cometemos los seres humanos ¿Cómo podrá entonces considerar èl a los hombres y a las mujeres por quien quiénes pago un precio infinito, pero que se niegan a obedecer sus leyes? […]
No podemos esperar hasta el juicio para estar dispuestos deponer nuestro orgullo y aceptar el sacrificio hecho en la Cruz por nosotros. Cuando llegue ese momento ya no podremos formar caracteres para el cielo. Es aquí y ahora donde debemos entrar en la escuela de Cristo y aprender del Maestro las preciosas lecciones de mansedumbre y humildad. Y es aquí y ahora donde debemos hacer los mayores esfuerzos para ser leales y fieles al Dios del cielo, obedeciendo todos sus mandamientos y capacitándonos así para las mansiones que Cristo a preparar para todos los que aman a Dios (ver Juan 14: 1-3).- Manuscrito 6a, 27 de junio de 1886, <<Preparación para el juicio>>, de un sermón predicado en Suecia, adaptado.
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Devocional Vespertino Para 2019.
“Alza Tus Ojos”
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Lisseth Orduz & Michelle Ramírez
