En un sermón pronunciado en Filipos, Pablo asestó un tremendo golpe a una creencia judía. Durante generaciones los judíos habían creído que la mera m~unCIS1_on física era suficiente para ser receptores del pacto con Dios. Sin embargo, también hacía falta la circuncisión del corazón. Pablo explicó: «Porque los verdaderos circuncidados somos nosotros, los que adoramos a Dios movidos por su Espíritu, y nos gloriamos de ser de Cristo Jesús, y no ponemos nuestra confianza en las cosas externas» (Fil, 3: 3). Sin rodeos de ningún tipo, Pablo hizo ver sus logros externos obtenidos antes de la conversación:
- «Circuncidado en el octavo día», de acuerdo con el mandato de Dios (Gen. 17: 12).
- «Del linaje de Israel», descendiente directo del patriarca Abraham (Rom. 11: 1).
- «De la tribu de Benjamín», la tribu del primer rey de Israel, Saúl (1 Sam. 9: 1-2).
- «Un hebreo de hebreos», un linaje perfecto (Deut. 14: 2).
- «Un fariseo», un modelo ejemplar como guardián de las leyes y tradiciones de Moisés (Hech. 23: 6).
En función de estos logros, Pablo se creía listo para ser trasladado al cielo, pero el encuentro en el camino a Damasco le hizo ver su necesidad de una circuncisión espiritual. Pablo dejó de dar valor a los logros externos y los tuvo como pérdida: «Estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesus, mi Señor. Por amor a él lo he perdido todo y lo tengo por basura» (Fil. 3: 8, RV95).
La palabra griega para pérdida, zernian, también se emplea en Hech. 27: 21 para referirse a la pérdida sufrida mientras navegaban desde Creta.1 Tras haber sido ayudado por algunos amigos, consideró que todo «era una_ pérdida en comparación con el conocimiento de Cristo, así como los marineros consideran sus mercancías de menos valor en comparación con sus vidas. Por muy valiosas que sean, están dispuestos a tirarlas por la borda para salvarse».’ .
Pablo volvió a predicar en Tarso después de su conversión (Gál. t_ 21). Su estricta familia farisea habría sufrido una gran vergüenza al ver que el otrora hijo de un fariseo interactuaba con los incircuncisos. Así que el llamado de Pablo a los gentiles probablemente precipitó la pérdida de la mayor parte de sus lazos familiares, todos menos uno: el del sobrino de Pablo que reveló la conspiración de los judíos para asesinarlo.
Incluso una existencia venerada se convierte en skubalon, el término griego para «basura».’ En esta única vez que se usa este término en el Nuevo Testamento, «ningún lenguaje podría expresar un sentido más profundo de absoluta inutilidad de todo lo que las ventajas externas pueden conferir en el asunto de la salvación». Cristo es supremo, y todas las demás personas y cosas deben estar en un distante segundo lugar.
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Si las cosas que consideramos como pérdida no son tan malas en sí mismas, ¿cuál será realmente el problema con ellas?
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Lección de Escuela Sabática Para Jovenes Universitarios 2019.
2do trimestre 2019 “Estaciones de la vida”
Lección 9: «Cuando llegan las perdidas«
Colaboradores: Israel Esparza & Misael Morillo
