«Mándales que hagan el bien, que sean ricos en buenas obras, y generosos, dispuestos a compartir lo que tienen. De este modo atesorarán para sí un seguro caudalpara elfuturoy obtendrán la vida verdadera. Ttmoteo, Fuida bien lo que se te ha confiado! Evita las discusiones Profanas e inútiles,y los argumentos de lafalsa ciencia. Algunos, por abrazarla, se han desviado delafe». 1 Timoteo 6: 18-21, NVI
HEMOS DE DAR A la provisión que se hizo para nuestra redención. Cristo dejó las cortes celestiales y vino a este mundo para hacer expiación por nosotros. Todos los que se aproximen a él con una fe viviente serán capacitados para situarse sobre terreno firme. Mientras los siervos de Dios proclaman el mensaje de salvación, Satanás influye en personas de mente inquieta y, mediante la ciencia, les suscita dudas. Muchos son tentados a colocar la ciencia por encima de Dios. Pero ¿quién puede conocer a Dios mediante el método científico? Cada cual puede tener sus propias ideas en cuanto a la Divinidad, pero ninguna mente humana puede comprender a Dios. Esto es algo que no nos ha sido dado para que lo resolvamos. Que nadie especule acerca la naturaleza de Dios. Aquí el silencio es elocuencia. El Omnisciente está por encima de toda discusión.
Dios es uno con el Padre, pero Dios y Cristo son dos Personas distintas. Lean la oración de Cristo, registrada en el capítulo 17 de Juan, y encontrarán esto claramente expuesto. Cuán fervorosamente oró el Salvador para que sus pudieran ser uno con él así como él era uno con el Padre. Pero la unidad que existe entre Cristo y sus seguidores no destruye la personalidad de uno ni de los otrcF. Ellos deben ser uno con él y él es uno con el Padre. Mediante esta unidad deben expresar claramente al mundo que Dios envió a su Hijo para salvar a los pecadores. La unidad de los seguidores de Cristo con él, debe ser la prueba grande e inequívoca de que Dios ciertamente envió a su Hijo al mundo para a los pecadores. Pero una religión débil y vacilante deja al mundo confuso y desorientado.
Mis y hermanas, sitúense en una posición elevada y actúen hasta ser uno con Cristo. El corazón del Salvador está con sus seguidores que cumplen los propósitos de Dios en toda su amplitud y profundidad. Deben ser uno con él, aun cuando estén dispersos por todo el mundo. Pero Dios no puede hacerlos uno con Cristo a menos que estén dispuestos a abandonar sus propios caminos para seguir el que él traza.
Viendo todo lo que Cristo ha sufrido por nosotros, ¿debiéramos quejarnos cuando se nos llama a sobrellevar la abnegación y el sufrimiento? ¿No haría esto que Dios se avergonzara de nosotros? Regocijémonos de que es nuestro privilegio «conocer a Cristo» y «participar de sus sufrimientos» (Fil. 3: 10, NVI), porque solamente así podemos llegar a ser idóneos para ser partícipesde su gloria. […] Vivamos vidas tales que puedan conducir a los pecadores al Salvador. Cristo llevó consigo su humanidad a las cortes celestiales, y toda la humanidad tiene derecho a tenerlo como su representante. Podemos alcanzar la plenitud en él.— Manuscrito 58, tema presentado el 19 de mayo de 1905, «La obra en Washington».
#MatinalVespertino
#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias
Devocional Vespertino Para 2019.
“Alza Tus Ojos”
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Lisseth Orduz & Michelle Ramírez
