Mateo 16: 24; Lucas 12: 15-21; Romanos 5: 12
La familia original (Génesis 1: 26-27; 2: 15-24)
Antes de que el pecado entrara al mundo, había perfecta armonía y unidad en el Edén. Los seres humanos fueron creados a la imagen de Dios, reflejando perfectamente esa imagen en todos los aspectos de su vida (Gén. l: 26-27). El matrimonio y la unidad familiar son dos de las pocas instituciones que existieron antes del pecado. Después que Dios formó a Adán, pasó un tiempo con él definiendo sus responsabilidades (Gén, 2: 15, 19, 20), su alimentación (Gén. 2: 16-17) y sus relaciones (Gén. 2: 21-22). Cuando Adán despertó de su profundo sueño, habló en un poema inspirador. En una breve descripción de su esposa, Adán exaltó el valor de ella, así como su relación con él y el mundo. Ella iba a ser su ayudante, lo cual no implica que fuera inferior, porque en la Biblia, Dios mismo es llamado nuestro «Ayudador». Esa nueva creación era ke negdo (hebreo): un individuo aparte, único; pero, igual a Adán, porque se miraban cara a cara. Adán concluyó la presentación de su esposa describiendo cómo se verá cada familia futura. La relación debe ser exclusiva, permanente e íntima (Gén. 2: 24). Por último, aprendemos que aquella nueva pareja debía unirse en «una misma persona».
Familias imperfectas
Para cuando Adán y Eva tuvieron su primer hijo ya el pecado había hecho su entrada en el mundo. Nuestro mundo había experimentado los resultados de distanciarse de la presencia de Dios (Gén. 3: 24). El pecado se convirtió en el principal separador (Isa. 59: 2), y la desunión con Dios provocó la desunión entre ellos. La culpa ocuparía el lugar de la bendición (Gén. 3: 12-13). La vida jamás sería la misma de antes en el Huerto de Edén y los resultados se han visto claramente. La humanidad pasó de adorar al Creador a adorar lo creado (Rom. l: 23). Ahora, cada familia ha experimentado los resultados de ese primer alejamiento de Dios. Por ejemplo, piensa en Caín y Abel, en Isaac e Ismael, en Jacob y Esaú, en los doce hijos de Jacob, en Ofni y Finees, y en los hijos de David. Ten en cuenta también los numerosos proverbios que asimismo se refieren a las relaciones familiares.
Familias bendecidas
El deseo de Dios era bendecir.a todas las familias de la tierra. Tenía la intención de hacerlo a través de la descendencia de Abraham, aunque viviéramos en un mundo imperfecto, lleno de familias imperfectas (Gén. 12: 1-3; 28: 14). Esta idea se refuerza a través de las múltiples promesas que Dios hizo «por el bien de David» (1 Rey. 11; 2 Rey. 8; 19; 20; Isa. 37: 35). Sin embargo, en última instancia, la humanidad conservaría la imagen del hombre y estaría sujeta a la muerte (1 Cor. 15: 46-49). Aunque nuestros primeros padres cayeron, Dios ha estado tratando de bendecir a cada familia. Su manera de hacerlo es restaurando en la humanidad la imagen de él mismo que alguna vez fue perfecta. Él sabe que, si eso se logra, tendremos familias que vivirán como si estuvieran en el cielo. Ellos reflejarán la unidad de la familia perfecta en el cielo.
Jesús, el unificador de la familia .
¿Dónde, entonces, puede la familia humana encontrar esperanza? Aunque todos
estamos sujetos a la muerte por causa de Adán, tenemos una esperanza por causa de Jesús (1 Cor. 15: 18-22). Cuando Jesús estuvo en la tierra, fue tentado a pecar como, cada uno de nosotros es tentado, sin embargo, no cedió (Heb. 4: 15). El reflejó perfectamente la imagen de Dios. Él «es la imagen del Dios invisible» (Col. l: 15). ¿Corno podemos llevar la imagen de Dios a nuestras familias? Permitiendo que el evangelio penetre en nuestro corazón de tal manera que reflejemos d~ nuevo la imagen de Dios (2 Cor. 4: 4). Jesús «es el resplandor glorioso de Dios, la imagen misma de lo que Dios es y el que sostiene todas las cosas con su palabra poderosa» (Heb. 1: 3). De hecho, Pablo, antes de hablar a los esposos y esposas en Colosenses, introduce sus declaraciones hablando de la conversión mediante Jesús. El afirma que los seres humanos se irán «renovando a imagen de Dios, su Creador, para llegar a conocerlo plenamente» (Col. 3: 10). Pablo repite este método cuando les escribe a los efesios. Según él, una persona renovada reflejará «la nueva naturaleza, creada a Imagen de Dios y que se distingue por una vida recta y pura» (Efe. 4: 23-24). El es un hijo de la luz y muestra el fruto del Espíritu en toda «bondad, rectitud Y verdad» (Efe .. 5: 8-9). Después de explicar la necesidad de la conversión, Pablo continua describiendo cómo los esposos y las esposas deben vivir (w. 22-33) y cómo los padres deben gobernar sus hogares (Efe. 6: 1-9).
Aunque nuestros primeros padres cayeron, ..
Dios ha estado tratando de bendecir a cada familia.
Nuestro objetivo final es «ser como su Hijo» (Rom. 8: 29). Según contemplamos la gloria del Señor «vamos transformándonos en su imagen misma, porque cada vez tenemos más de su gloria, y esto por la acción del Señor, que es el Espíritu:• (2 Cor. 3: 18). Entonces Jesús se convierte en el máximo unificador de la familia. El brinda el ejemplo de que el amor puede vencer al odio, incluso en un mundo imperfecto; de que la luz disipará las tinieblas y la paz puede vencer a la guerra.
PARA COMENTAR . .
- ¿Qué rasgos de mi familia estorban mi relación con Jesús? ¿Qué rasgos de mi familia ayudan en mi relación con Jesús? _ . . .. 7
- ¿Cómo puedo reflejar la imagen de Dios en m1 propia familia:
Malcolm S. Douglas, Tucson, Arizona, EE. UU.
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Lección de Escuela Sabática Para Jovenes Universitarios 2019.
2do trimestre 2019 “Estaciones de la vida”
Lección 6: «La cancion de amo de un rey«
Colaboradores: Israel Esparza & Misael Morillo
