«Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos». Salmos 91: I
HACE ALGUNOS DÍAS RECIBÍ copia de varios documentos dirigidos al hermano N por diferentes personas que ocupan puestos oficiales, y los leí. Durante la noche pasó una escena delante de mí. El hermano N y su esposa estaban mirando esos documentos. Mientras ellos hablaban, se colocó a su lado, no alguien que en cierta ocasión había aparecido al hermano N —un mensajero celestial—, sino un enviado del maligno, que insinuó en la mente del hermano N la idea de que sus hermanos querían lograr el control de su propiedad y excluirlos a él y su esposa de la obra. La hermana N prestó su asentimiento a las declaraciones suspicaces y falsas del mensajero del mal en relación con los hermanos con los cuales acababan de completar una transacción comercial. Aquel mensajero les dijo que ellos habían sido dejados a un lado en su edad avanzada a fin de que estos hermanos pudieran llevar adelante la labor que ellos habían comenzado. La hermana N creyó todo lo que les decía. Aquellos informes falsos, como en tantos casos sucede, fueron aceptados como verdaderos. […]
A continuación me fue presentado el hermano N escribiendo cartas que contenían estos informes falsos. Lo impulsaba el espíritu del enemigo. Los ángeles de Dios lo contemplaban mientras se dirigía al hermano O tratando de lograr su apoyo.
Entonces hubo un cambio en la escena. Oí palabras de consejo que le eran dirigidas al hermano N por sus hermanos, pero él no se manifestó dispuesto a recibir ayuda de los que siempre habían sido sinceramente sus amigos. Me fue mostrado que el hermano N y su esposa estaban siendo engañados por el enemigo. Habían llegado a caer presa de sus tentaciones y se estaban engañando a sí mismos en su propio perjuicio. […]
Mi hermano y hermana, ahora tienen la palabra de consejo del mensajero de Dios. Por haber dado pábulo a la maledicencia, corren ahora el peligro de contrarrestar la buena labor que ustedes habían realizado. Deténganse y no sigan adelante. El Señor los ha ayudado, obrando en favor de ustedes. […]
Hermano y hermana N, al dárseles la oportunidad de ser aliviados de sus tareas, se debieran haber considerado favorecidos más bien que maltratados. No obstante, un enemigo ha estado inculcándoles ideas negativas.
Dirigiéndose a ustedes, el mensajero del Señor dijo: «Dejen de escuchar las sugestiones del enemigo. Dejen que el Señor los conduzca. Transiten por el sendero de la divina Providencia. No traicionen a la obra, colocándola en las manos del enemigo al cedera sus insinuaciones. Fijen su mirada en Jesús. Él los perdonará y los conducirá. Bajo ninguna circunstancia deben apartarse de sus hermanos, pues ellos han sido sus verdaderos amigos».—Carta 61 , 17 de abril de 1902, dirigida a una pareja que había iniciado la obra en el sur de los Estados Unidos.
#MatinalVespertino
#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias
Devocional Vespertino Para 2019.
“Alza Tus Ojos”
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Lisseth Orduz & Michelle Ramírez
