Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias al Dios Padre por medio de Él.
Colosenses 3: 17
Ahí está. Lleno de expectativas y oportunidades. Con las alas blancas de la esperanza. Listo para despegar en el Valle de los sueños, rumbo al infinito de las realizaciones. Es un año más que llega, abierto, limpio y promisorio. Entra en él, en el nombre de Jesús.
En medio de las expectativas de un nuevo horizonte, te invito a mirar hacia atrás. ¿Cómo? ¿No dice todo el mundo que la gente debe dejar de mirar hacia el pasado y ver apenas el futuro? Pero mi invitación es: ¡Mira hacia atrás! ¿Sabías que nosotros sacamos fuerzas del pasado, a pesar de nuestra vertiginosa proyección hacia el futuro? Entonces, mira hacia atrás, mira especialmente las cosas que no salieron bien, las que salieron mal. Mira las frustraciones y las derrotas.
Todo el mundo dice que debemos olvidar las derrotas y los fracasos y estar siempre listos para nuevos intentos. Bueno, intentar de nuevo, sí; pero dejar de mirar nuestras derrotas y fracasos, jamás. Porque en la batalla de la vida gana quien sabe perder, quien sabe capitalizar la derrota, quien no vive lamentando porque algo salió mal, sino que, al contrario, mira la derrota sin rencor, sin pena, analizando y preguntando por qué fue una derrota.
El nuevo año está ahí. Lleno de expectativas y oportunidades. Es todo tuyo. Limpio, abierto y promisorio. Llega con las alas blancas de la esperanza. Pronto para decolar del valle de los sueños rumbo al infinito de tus realizaciones. Míralo sin miedo, como el águila mira el brillo del sol. Aunque sus pupilas quedan ofuscadas por la luminosidad del astro, ella siente hervir la sangre en sus venas, abre las alas y parte, rompiendo el azul del cielo en busca de nuevos horizontes.
Si el año que pasó fue bueno o fue malo, poca diferencia hace. El nuevo año ahora es tuyo. Eso es lo que cuenta. No te lamentes de los errores del pasado. No cuyas de ellos. Encáralos. Al fin de cuentas, perder todo el mundo pierde. Unos más pronto, otros más tarde. Perder nunca fue problema.
Pero tu tienes que sacar provecho de la derrota, porque en la batalla de la vida gana siempre el que sabe perder.
Comienza entonces el nuevo año sin miedo, en el nombre de Jesús.
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Matinal Para Toda La Familia 2018.
“A Solas Con Jesus”
Por Alejandro Bullón
