miércoles , 23 septiembre 2026
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Matinal Para Damas 2018

APRENDIENDO A ESCUCHAR A DIOS

 

*Mis ovejas oyen mi voz; yo las conozco y ellas me siguen»(Juan 10:27).

 

 

Leí un libro sobre alguien que dijo que Dios le hablaba, y me hizo sentir frustrada. Aunque crecí en un hogar cristiano, yo nunca había escuchado a Dios hablarme de la manera en que había hablado a aquel hombre. Así que comencé a hablar con Dios al respecto. «Señor, si este hombre puede tener una experiencia así, yo también la quiero!»

Yo asistía a una iglesia en una ciudad vecina. Solíamos llegar muy temprano los sábados y volvíamos a casa de noche. Un sábado después del almuerzo, me di cuenta de que había dejado una carpeta en el auto de mis padres. En la carpeta estaban las partituras que necesitaba para el ensayo de jóvenes de aquel día, pero mi padre tenía las llaves del auto y había ido a la plaza cercana a la iglesia.

Al bajar las escaleras, se me cruzó un «pensamiento»: «Ponte protector solar en el rostro». Por un tratamiento médico que estaba realizando, mi dermatóloga me había indicado que debía usar protector solar fielmente cada vez que estuviese expuesta al sol. Era verano… ¡en Brasil! Sin embargo, no presté atención al pensamiento y bajé otro escalón. «¡Ponte protector solar en el rostro!» ¿Por qué voy a ponerme protector solar, si solo voy a caminar una cuadra y volver rápidamente? Decidí no escuchar y me fui.

Al pasar frente a la casa contigua a la iglesia, vi a unos vecinos amigables que estaban en el frente de su hogar. Me encanta charlar, y hablamos por más de una hora. Allí me encontraba: sin protector solar en el rostro, bajo el fuerte sol de la tarde, desafiando consejos médicos… y divinos. A pesar de eso, sentí un gran gozo al notar que no había oído un pensamiento cualquiera, Fino la suave voz de Dios! Había esperado que Dios me hablara sobre algo realmente significativo, pero ese día descubrí que los detalles más pequeños de mi vida son más importantes para él de lo que había imaginado.

Dios me enseñó que debía actuar por fe, obedecer lo que me dice aunque no entienda el porqué. No conozco el futuro, pero mi cuidadoso Padre celestial ya sabe Io que sucederá. Y quizá no nos hable sobre algo trascendente, pero sí será algo importante. ¡Puedo garantizar que vale la pena aprender a escuchar!

KENIA KOPITAR

es brasileña y vive en,Nueva York, UU.

#MatinalDeDamas
#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias

Tomado de: Lecturas Devocionales para Damas 2018
“Bendecida

 

 

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