miércoles , 23 septiembre 2026
Devocion Familiar 2018

¿Perdiste a Dios?

«Al regresar ellos, acabada la fiesta, se quedó el niño Jesús en Jerusalén, sin que lo supieran José y su madre».
                 Lucas 2: 43
     Cierto día un muchachito de unos seis años entró en una antigua y tradicional iglesia, llena de candelabros y velas encendidas. En su inocencia pensó que era el aniversario de Jesús y comenzó a apagar todas las velas, mientras cantaba: «Cumpleaños feliz». El sacerdote lo vió y horas más tarde fue a su casa con el fin de darle algunas lecciones de respeto y reverencia por las cosas de Dios.
       Con aire solemne dijo a la madre del muchachito: «Necesito hablar con su hijo». La madre subió al segundo piso y le dijo a su hijo que bajara. El sacerdote miró bien a los ojos del niño y le preguntó: «¿Dónde está Dios?» El muchachito, asustado, no decía nada, aunque sus ojos se abrían mucho y tragaba saliva.  El sacerdote le preguntó por segunda vez: «¿Dónde está Dios? El muchachito no sabía que hacer, sus manos transpiraban, sus piernas temblaban, pero no dijo nada. Por tercera vez, el sacerdote le preguntó : No estoy jugando, «¿Dónde está Dios? El muchachito subió las escaleras como un rayo, y buscando a la madre le dijo casi sin aliento: «Mamá, por favor, ayúdame; ellos perdieron a Dios y piensan que yo lo escondí»
      ¿Perdiste tu a Dios? No tengas mucha prisa en responder, porque el versículo de hoy nos dice  que hasta los padres de Jesús lo perdieron una vez. Eso sucedió cuando, después de participar de las fiestas religiosas, regresaban a su casa. Perdieron a Jesús por tres días. Es increíble pensar cómo tomaron el desayuno, almorzaron, cenaron y durmieron sin darse cuenta de que Jesús no estaba con ellos. Por favor, no pienses que lo habían dejado de amar, no. No pienses que habían perdido la fe y la confianza en Jesús. Ellos simplemente lo perdieron. Permitieron que Jesús se extraviara en medio de la multitud de pensamientos y actividades. Estaban tan ocupados con las fiestas, con los preparativos para el retorno, con los detalles,  que se olvidaron de Jesús.
            Nosotros también corremos el peligro de perder a Jesús. No significa que lo dejemos de amar o que dejemos de creer en Él, no. Simplemente, vivimos tan llenos de actividades que no nos queda tiempo para pensar en Él. Muchas veces esas actividades pueden ser cosas muy buenas, pero eso no es una justificación para olvidarnos de Jesús.
       Él quiere ser parte de nuestros pensamientos. Quiere inspirar en nosotros el deseo de participar de las actividades de esta vida. Quiere ser la motivación de nuestros sentimientos y la razón de nuestra existencia.
     Afortunadamente, los padres de Jesús se dieron cuenta de que lo habían perdido y regresaron a buscarlo.  ¡Qué bueno que *siempre podemos buscarlo* y que *Él está ahí,* con los brazos abiertos, listo para recibirnos!
_Por Alejandro Bullón_

MatinalFamiliar

#MeditacionesDiarias
#RadioJovenAdventista

Matinal Para Toda La Familia 2018.
“A Solas Con Jesus”

Matinales relacionados

¿Qué hacer? 

  «No reprendas al escarnecedor, para que no te aborrezca; corrige al...

El año está terminando 

«Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto,...

EN NOMBRE DEL SEÑOR

  Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho,...

TU GRAN OPORTUNIDAD

  Así será bendecido el hombre que teme a Jehová. Salmos 128:...