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Devocion Familiar 2018

Jesucristo: hombre para siempre

«Porque hay un sólo Dios, y un sólo mediador entre Dios y los hombres: Jesucristo hombre».
              _1 Timoteo 2: 5._
Muchos años antes de morir, el millonario Robert Garret, sufrió una enfermedad cerebral que le producía el desvarío de ser el «Príncipe de Gales».
Ante el asombro de la gente, la esposa atendía todas las manías del marido y para que todo pareciera real, gastaba mucho dinero. La casa en que vivían se transformó en una pequeña corte de Inglaterra. Contrató a un elenco de actores para que representara los papeles de funcionarios de la corte y embajadores de otros países. Hizo traer un perito de Londres para certificar que todos los detalles de los disfraces fuesen fidedignos.
     La esposa también consiguió reproducciones de todas las condecoraciones que poseía el Príncipe de Gales, y de los uniformes de los principales regimientos de diversos países, para poder presentarse correctamente vestido ante cada uno de los embajadores visitantes. Todos los días su esposa comparecía ante él como la Princesa de Gales, representando durante horas enteras la trágica farsa para que su marido pudiera mantener la ilusión.
      Muchas veces los amigos le recriminaban: «Tu marido está loco, ¿Por qué no lo dejas en un hospicio, donde puedan cuidar de él?»
«Mi marido», respondía ella, «fue siempre un hombre maravilloso.  Hoy está enfermo y se acerca lentamente a la muerte. ¿Por qué no hacer felices sus últimos días?»
      Un dia,  mis amados, el Señor Jesús nos vio perdidos y encaminándonos lentamente a la muerte. No teníamos salida, y Él, por amor, se hizo hombre. No se disfrazó, no representó una pieza teatral, no fingió. El se hizo hombre de verdad y para siempre. Y hoy permanece en los cielos, Jesucristo hombre,  por toda la eternidad. Por eso la raza humana será siempre en el universo, la raza más cercana al corazón de Dios.
      En cierta ocasión conocí a una niña, Adriana, que había donado un riñón para que su hermana pudiera vivir. Tenía tres hermanos, pero, según ella, la más querida era Jésica, porque llevaba dentro de sí un pedazo de ella. En el futuro quizá sufra problemas por tener sólo un riñón, pero ¿qué importa eso ante la alegría de ver viva a su hermanita?
      Cuando el Señor Jesús adoptó el cuerpo humano, no perdió ninguno de sus atributos, porque Dios no puede perder nada, pero no hizo uso de su omnipresencia, por el hecho de que no tomó prestada la forma humana. Se tornó hombre, plenamente humano, y es justamente allí donde radica la profundidad de su amor y la seriedad con que consideró nuestra salvación.
_Por Alejandro Bullón_

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Matinal Para Toda La Familia 2018.
“A Solas Con Jesus”
Por: Alejandro Bullón

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