sábado , 27 junio 2026
Devocion Familiar

Mi gozo

 

«Estas cosas os he hablado para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea completo».Juan 15: l l

EL TRÁNSITO ES INTENSO en el puente más agitado de Minneapolis. Es una tarde triste a pesar del verano. Ayer el huracán Dolly golpeó con fuerza el sur de Texas; a Antonio le hubiera gustado estar allí, para que el huracán acabara con él. Como no fue posible, está aquí, en la carretera 35, con la idea absurda de quitarse la vida. Cualquiera que viera a este joven desesperado, jamás imaginaría que hace solo 42 días él desfilaba por el pasillo de una iglesia, para recibir a su novia. iCómo son las cosas! No han pasado dos meses, y Antonio hoy cree que no vale la pena seguir viviendo. Durante la luna de miel, pensó que era el hombre más feliz. Su esposa era un regalo divino. Cuando sonreía, se le formaban dos hoyuelos en el rostro; parecían dos entradas hacia un mundo de felicidad. Pero la dicha y el gozo les duraron poco. Verdades a medias habían levantado entre ellos una pared de dolor e incomprensión.

¿Qué hacer ahora? Antonio nunca ha tomado el cristianismo en serio. Aceptó casarse en una iglesia, porque su novia insistió; para él, no había mucha diferencia. En su opinión, la felicidad de una pareja no debe dejarse en las manos de Dios: es el resultado de la disciplina y del esfuerzo humano. Pero él no contaba con las circunstancias absurdas que trae la vida. Toda su disciplina era incapaz de trastocar la determinación de la esposa: estaba decidida a divorciarse. «Es injusto» , pensaba él. «Dos vidas jóvenes no pueden ser destruidas solo porque no se ha dicho la verdad». Pero la vida es así. La verdad puede ser dolorosa, pero es limpia por ser verdad; la mentira disfraza la herida, pero cuando quitas la venda, te sorprendes al ver una gangrena incurable.

Antonio no sabe lo que el Señor Jesús dijo un día. El gozo, el verdadero gozo, la auténtica felicidad, la dicha plena, no es fruto del esfuerzo humano: es un regalo divino. «Que mi gozo esté en vosotros», dijo Jesús. Solo cuando el gozo de Jesús esté en tu corazón, «tu gozo» será completo. La felicidad plena es el resultado natural de la presencia de Jesús en la vida: todo lo que intentes llamar felicidad, sin Cristo, es alegría hueca. Es lamentable que, para entender algo tan simple, tengamos que llegar, como Antonio, al puente más agitado de Minneapolis. Parte hoy para los desafíos de la vida recordando que Jesús desea que «su gozo esté en ti, para que tu gozo sea completo».

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Matinal Para Toda La Familia 2017.
“Plenitud En Cristo”
Por: Alejandro Bullón

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