“Cuando la sabiduría entrare en tu corazón, y la ciencia fuere grata a tu alma, la discreción te guardará, te preservará la inteligencia» (Proverbios 2:10, 11).
¿Puede una revista estar en circulación por más de 170 años? Sí, así es. De hecho, esa revista existe y se llama Scientific American, y es una prestigiosa publicación de divulgación científica. Justamente, fue fundada por Rufus Porter un día como hoy, de 1845.
Muchos consideran que la ciencia está en las antípodas de la fe y que, si eres un científico, no puedes ser, a la vez, una persona religiosa. Nada más lejos de la verdad. La historia rebosa de hombres de ciencia y de fe en Dios, tal como lo puedes leer en el libro Ellos creían en Dios, de Rodrigo Silva (ACES). Copérnico, Galileo Galilei, Kepler, Pasca, Newton, Faraday, Pasteur y muchos otros eran devotos creyentes, y armonizaban con éxito sus postulados científicos con el estudio de la Biblia.
A su vez, la Palabra de Dios afirma varios hechos que los científicos han comprobado varios años, y siglos, después. Tan solo tres ejemplos:
Se comprobó que la tierra está «suspendida» en el espacio. Lejos de afirmar que nuestro planeta se apoya sobre elefantes o tortugas gigantes, o que es sostenida por Atlas, la Biblia afirma lo que la ciencia luego descubrió: “Cuelga la tierra sobre nada» (Job 26:7). Génesis 2:7 y 3:19 indican que nuestro cuerpo está formado por polvo. Actualmente, los científicos reconocen que el cuerpo humano se compone de 28 elementos, todos encontrados en la tierra. Levítico 17:11 y 14 asegura que la vida se encuentra en la sangre. En épocas antiguas, el escaso conocimiento hacía que los médicos hicieran sangrar a una persona para que sanara. Hoy se sabe que es necesaria sangre saludable para llevar nutrientes a cada célula del organismo.
Hoy puede ser un día histórico. Investiga más sobre alguna área científica e indaga qué dice la Biblia sobre ese tema. Sé también una persona de ciencia y de fe en Dios.
«Muchos jóvenes, al hablar de la ciencia son sabios más allá de lo que está escrito; tratan de explicar los caminos y las obras de Dios con algo que responde a su comprensión finita, pero es todo un miserable fracaso. La verdadera ciencia y la inspiración están en perfecta armonía. La falsa ciencia es algo independiente de Dios. Es ignorancia presuntuosa» (Elena de White, Mensajes para los jóvenes, p. 183). PA
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Tomado de: Lecturas Devocionales para Jóvenes 2017
“UN DÍA HISTÓRICO”
Por: Marcos Blanco / Pablo Ale.
