«Dios es luz; y en las palabras: “Yo soy la luz del mundo”, Cristo declaró su unidad con Dios, y su relación con toda la familia humana. Era él quien al principio había hecho “que de las tinieblas resplandeciese la luz”. Él es la luz del sol, la luna y las estrellas. Él era la luz espiritual que mediante símbolos, figuras y profecías, había resplandecido sobre Israel. […] Como los rayos del sol penetran hasta los remotos rincones de la tierra, así la luz del Sol de justicia brilla sobre toda alma»
(El Deseado de todas las gentes, p. 429).
En la sección; Más Luz, de esta semana Elena G. de White nos da un discernimiento profundo sobre cuán significativa fue la declaración de Cristo sobre sí mismo. Jesús dice ser la l luz, y la fuente de toda luz. Busca nuevamente el capítulo 51 de El Deseado de todas las gentes, página 429, y lee la cita completa en el contexto que fue escrita. Enumera todos los eventos que esta declaración trajo a la mente de los oyentes judíos.
Luego, lee Apocalipsis 21: 22-24.
Imagina que cuando Jesús dijo esas palabras mientras se encontraba en el patio del templo ese último día de la Fiesta de las Cabañas, pudo ver mucho más allá de la historia de este mundo. Además, ya que estás en Apocalipsis 21, le también el versículo 6.
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Lección De Escuela Sabática Para Jóvenes.
3er trimestre 2017 “EN LOS PASOS DE JESÚS”
Lecc. 07. “¿Quién es Jesús?”.
