miércoles , 24 junio 2026
Lección E. Sabática 2017

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR

 

“Durante su servidumbre, el pueblo había perdido en gran medida el conocimiento de Dios y de los principios del pacto de Abraham. Al libertarlos de Egipto, Dios trató de revelarles su poder y su misericordia para inducirlos a amarlo y a confiar en él. Los llevó al mar Rojo, donde, perseguidos por los egipcios, parecía imposible que escaparan, para que pudieran
ver su total desamparo y necesidad de ayuda divina; y entonces los libró. Así se llenaron de amor y gratitud hacia él, y confiaron en su poder para ayudarlos.

Los ligó a sí mismo como su libertador de la esclavitud temporal. “Pero había una verdad aún mayor que debía grabarse en sus mentes. Como habían vivido en un ambiente de idolatría y corrupción, no tenían un concepto verdadero de la santidad de Dios, de la extrema pecaminosidad de su propio
corazón, de su total incapacidad para obedecer la Ley de Dios, y de la necesidad de un Salvador. Todo esto se les debía enseñar” (PP 388).

“La Ley de Dios, pronunciada con grandiosidad aterradora desde el Sinaí, es el dictamen de condenación para el pecador. Le corresponde a la Ley condenar, pero no hay en ella poder para perdonar o redimir. Es ordenada para vida; los que caminen en armonía con sus preceptos recibirán la recompensa de la obediencia; pero causa servidumbre y muerte para los que permanecen bajo su condenación” ”.—“Comentarios de Elena G. de White”, Comentario bíblico adventista, t. 6, p. 1.094.

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

1. Piensa en todo este asunto de las promesas, especialmente las promesas incumplidas.
¿Cómo te sentiste con los que no cumplieron sus promesas contigo? ¿Hubo diferencia en el hecho de que la persona haya tenido la intención de cumplirla y, luego, no pudo o cambió de parecer, o si te diste cuenta de que la persona nunca tuvo la
intención de cumplirla? ¿Qué sucedió con tu nivel de confianza después de que la promesa no se cumplió, por el motivo que fuera? ¿Qué significa para ti el hecho de saber que puedes confiar en las promesas de Dios? O, quizá, la pregunta debería ser: ¿Cómo puedes aprender a confiar en las promesas de Dios, por empezar?

2. ¿En qué sentido estamos en peligro de corrompernos con nuestro entorno, al punto de perder de vista las verdades importantes que Dios nos ha dado? ¿Cómo podemos concientizarnos de cuáles son esas influencias corruptoras, y cómo podemos contrarrestarlas?

RESUMEN: La promulgación de la Ley en el Sinaí no invalidó la promesa que Dios le hizo a Abraham, ni tampoco alteró las cláusulas de la promesa. La Ley fue dada para que el pueblo pudiera captar la verdadera extensión de su pecaminosidad
y reconocer.

#LecciónAdultos
#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias

TOMADO DE:
Lección de Escuela Sabática Para Adultos.
3er. Trimestre. EL EVANGELIO EN GÁLATAS.
Lecc. 06. “La Prioridad De La Promesa“.

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