sábado , 26 septiembre 2026
Devocion Familiar

EN TODO

 

«Aprende pues, hoy, y reflexiona en tu corazón que Jehová es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra; no hay otro». Deuteronomio 4: 39.

EN LAS INSTALACIONES internas del ala nacional del aeropuerto Benito Juárez, de México, se encuentra el «Taba bar», un restaurante en el cual las personas comen algo mientras esperan su vuelo.
Faltan dos horas para el mío; voy a Minatitlán, en el Estado de Veracruz. Mientras llega la hora, enciendo la computadora y escribo este devocional. «Aprende y reflexiona», aconseja el versículo.

El aprendizaje es el resultado de la reflexión: no existe aprendizaje sin reflexión.
Pero vivimos en un mundo apresurado y no hay tiempo para detenerse y pensar por qué las cosas son como son, o qué lecciones podemos aprender de lo ocurrido.
El consejo de hoy es que debemos reflexionar y aprender que el fundamento de una vida realizada y feliz es saber «que Jehová es Dios, arriba en el cielo y abajo en la tierra, y no hay otro».

Simple, y al mismo tiempo, complicado. Simple, para el alma sencilla que abre el corazón a Dios; complicado, para la mente extraviada en los laberintos del racionalismo.
Con frecuencia, Dios permite que el ser humano siga su propio rumbo. No discute con él; lo deja avanzar por los caminos arriesgados que su naturaleza escoge. Quisiera intervenir, detenerlo, decirle: «Hijo, ese camino te va a llevar a la destrucción». Pero no puede: te dio libertad, incluso para abandonarlo, consciente de la temeraria actitud que es-
cogiste.

Sería tan fácil buscar a Dios y tomar en serio sus enseñanzas; pero el hombre moderno prefiere escoger sus propios dioses: pequeños, manipulables; dioses de plástico, incapaces de determinar lo que es bueno o malo. Que se limitan a dar el visto bueno al extravío humano.
«Reflexiona y aprende», es el consejo de hoy. Detente. Deja de correr como si tuvieses miedo de tu propia sombra. Piensa en la manera en que estás viviendo. Reflexiona. Vuelve a pensar una y otra vez.

Si lo haces, tus noches tendrán el brillo de las estrellas; y tus días, el resplandor del sol. Verás que vale la pena vivir, aunque el dolor toque a la puerta de tu corazón; aunque las dificultades aparezcan como nubes cargadas de lluvia. Aprenderás a sonreír mientras los otros lloran, y a tener esperanza cuando los demás desesperan.
Por eso no empieces el día sin recordar la amonestación divina: «Aprende pues hoy, y reflexiona en tu corazón que Jehová es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra, y no hay otro».

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TOMADO DE:
Matinal Para Toda La Familia 2017.
“PLENITUD EN CRISTO”
Por: Alejandro Bullón.

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