jueves , 25 junio 2026
Devocion Familiar

¿CÓMO PODRÍA?

«No hay otro mayor que yo en esta casa, y ninguna cosa me ha reservado sino a ti, por cuanto tú eres su mujer; ¿cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios?». Génesis 39: 9.

PACO MIRÓ A UN LADO y al otro; quería tener la seguridad de que ningún conocido lo veía. Daba la impresión de que su corazón hacía un ruido tan escandaloso que llamaba la atención de los demás. Nunca había hecho nada parecido. Sentía miedo. ¿Miedo de la disciplina? ¿O de lo que sus padres pensarían si descubrían lo que había hecho?

El texto de hoy presenta la historia de un joven llamado José. En algún momento, este muchacho también vivió una experiencia como la de Paco. Pero él supo decidir. La historia de José abarca muchas páginas del libro del Génesis. Sin embargo, hoy vamos a concentrarnos solo en un episodio de su vida; uno de los relatos más inspiradores de la Biblia. José había descubierto lo que significa ser un hijo de Dios.

La historia bíblica relata que José había hallado gracia ante los ojos de Potifar, y lo había nombrado mayordomo de su casa y le había confiado todo lo que tenía. Pero un día la esposa de Potifar comenzó a mirarlo con ojos lascivos, y se acercó a José tentadoramente. Los versículos 7 y 8 relatan: «Y aconteció después de esto, que la mujer de su amo puso sus ojos en José, y le dijo: «Duerme conmigo». Pero él no quiso, y dijo a la mujer de su amo: «Mi señor no se preocupa conmigo de lo que hay en casa, y ha puesto en mis manos todo lo que tiene»».

Date cuenta del respeto que José tenía por el prójimo. El vivía la regla de oro: «Trata a las personas como quieres que ellas te traten». Pero la última parte del versículo de hoy presenta una pregunta que este joven extraordinario se hizo a sí mismo ante la tentación. Este es el centro del mensaje de hoy: «¿Cómo, pues, haría yo este gran mal, y pecaría contra Dios?».

En el momento de la tentación, la preocupación de José no fue: «¿Qué dirán mis padres?». Ni tampoco: «¿Qué pensará Potifar?». No pensó en las consecuencias en esta tierra. La pregunta que se hizo fue: «¿Cómo, pues, haría yo este gran mal, y pecaría contra Dios?», en otras palabras, ¿cómo heriría su corazón?
José había descubierto el secreto de la vida cristiana: una vida de amor y de compañerismo con Dios. En el momento de la tentación, su preocupación fue no defraudar la confianza de su Padre amado.
Sal hoy tomado de la mano de Jesús y, frente a la tentación, pregúntate como José: «¿Cómo, pues, haría yo este grande mal y pecaría contra Dios?».

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TOMADO DE:
Matinal Para Toda La Familia 2017.
“PLENITUD EN CRISTO”
Por: Alejandro Bullón.

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