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«¿Por qué no habré muerto en el vientre de mi madre, o en el momento mismo de nacer?» Job 3: 11
«Dios mío, me quiero morir». Estas palabras, escritas en tinta negra, ocupaban toda una página de un diario de piel. Eran una desesperada petición al Cielo. Evidentemente, el del diario no parecía creer que la vida mereciera la pena. El diario tenía ya quince años, y era mio. Yo escribí esas palabras cuando era adolescente, una noche en que sentía que ya no podía seguir Y lo escribí completamente en serio.
Me siento tan contenta que me parece que voy a estallar», Estas palabras estaban escritas en diario de maternidad, en letras verdes y moradas, preciosas. Este también es mi diario, pero quince después. Estas palabras las escribí hace apenas unas semanas, para expresar lo bien que me siento como madre gracias a mis dos hijos; y como esposa, gracias al maravilloso esposo que tengo. Mi vida está plena ahora. Y cuando recuerdo lo que escribí hace tantos años, me parece que ha quedao tan atrás en el tiempo que incluso me da vergüenza recordarlo.
Imagínate lo que me hubiera perdido si no hubiera seguido viviendo. Toda la alegría y la belleza que llenan mis días hoy. Qué triste espensar que nunca hubiera conocido a Greg, y que mis hijos no existirían… Job también quería morir, ¿sabías eso? Lo consideramos una gran hombre de fe, pero también cosas corno: «¡Maldita sea la noche en que fui concebido!» «¡Maldito sea el día en que nací!» qué no habré muerto en el vientre de mi madre, o en el momento mismo de nacer?» «Si yo muerto entonces, ahora estaría durmiendo tranquilo, descansando en paz».
«¿Por qué no me enterraron como a los abortos, como a los niños muertos antes de nacer?» ¡Qué palabras tan duras! Job hubiera preferido no haber nacido, porque le parecía que la muerte era mejor que el sufrimiento estaba pasando. Pero lo que me encanta de Job es que estas palabras de dolor no son el final de su historia.
El final de su historia lo leemos varios capítulos después: Dios lo bendice con el doble de lo que tenido antes.El doble de posesiones materiales, diez hijos más a quienes amar, y entre ellos, las más hermosas de toda la región. La historia tiene un final feliz; muy feliz. Lo que aprendo de Job es que nuestros peores momentos de dolor y sufrimiento no son el final de nuestra.
La vida siempre puede comenzar de nuevo, con más belleza y bendiciones que antes. Si alguna vez te has sentído corno Job, rnantén la esperanza, no te rindas. Porque el sufrimiento de hoy no es el fin de tu historia, Dios te tiene reservado una gran felicidad, y no creo que quieras perdértela.
#MatinalDeAdolescentes
#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias
TOMADO DE:
Lecturas Devocionales Para Adolescentes 2017.
“FUSIÓN”
Por: Melissa & Greg Howell Seth Pierce.

«Dios mío, me quiero morir». Estas palabras, escritas en tinta negra, ocupaban toda una página de un diario de piel. Eran una desesperada petición al Cielo. Evidentemente, el del diario no parecía creer que la vida mereciera la pena. El diario tenía ya quince años, y era mio. Yo escribí esas palabras cuando era adolescente, una noche en que sentía que ya no podía seguir Y lo escribí completamente en serio.