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EL TELÉFONO CELULAR suena en el momento exacto en que empiezo a escribir este devocional. No puede haber peor momento. Es un amigo, que llama para preguntar cómo está el clima por aquí. Estoy corriendo contra el tiempo, para entregar el manuscrito a la casa editora. Necesito concentrarme pero, de vez en cuando, el celular distrae mi atención.
Al terminar la llamada, me pregunto: ¿Cómo pude vivir sin celular y, sin bargo, fui feliz? Nadie murió; viví bien; nada de lo que debía ser hecho dejó de ser hecho. ¿Por qué, entonces, el celular es hoy considerado una herramienta indispensable? ¿Acaso los ejecutivos que levantaron las grandes empresas del pasado tenían celulares?
No quiero subestimar la importancia de la tecnología; muchos artefactos han sido creados para facilitar la vida. Pero ¿es siempre así? ¿Cuál es el límite entre la necesidad?
Henry David Thoreau, filósofo y poeta estadounidense del siglo XIX, decía que la riqueza de una persona es directamente proporcional al número de cosas sin las cuales ella puede vivir.
La cultura del consumismo en la que vivimos nos hace sentir infelices si no tenemos todo lo que la publicidad comercial nos quiere vender. El ser humano actual no se satisface con nada; siempre desea el último invento. «Muchos saben el precio y el afán de consumo? de todo, pero no saben el valor de nada», dijo alguien. El negocio de la publicidad es ofrecer; y el nuestro, comprar. Y entonces llegamos a la conclusión de que ganamos poco; y somos infelices.
Se cuenta la historia de un campesino que vio llegar a su nuevo vecino, descargando los enseres domésticos más adelantados y sofisticados.
—Vecino —le dijo—, si necesita de algo, avíseme; yo le enseñaré cómo se vive sin eso.
El versículo de hoy habla de contentamiento. En el original griego, la palabra es autarlceia, que significa ser feliz con lo que se tiene; disfrutar al máximo de 10 que se posee.
El consejo de San Pablo no es una apología a la mediocridad. Dios colocó en el ser humano la capacidad de soñar, de apuntar alto. Sin embargo, a medida que avanzas sé feliz y agradecido a Dios por lo que tienes. Si así haces, solo gfanarás porque «gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento.
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Matinal Para Toda La Familia 2017
“Plenitud En Cristo”
Por: Alejandro Bullón.
