viernes , 25 septiembre 2026
Devocion Familiar

Limpio corazón

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EUGENIO CERRÓ EL LIBRO que leía, una novela de crimen, sexo y san_ gre. Se levantó del sofá, frente a la hoguera, se dirigió hacia la ventana y la abrió, para ver qué era lo que sucedía allá afuera. El perro ladraba con insistencia.

Su rostro, caliente por el ardor intenso de los leños, sintió el aire helado de la noche de invierno. Llamó a su perro, un pastor alemán. El animal se acercó al amo y volvió, ladrando, hacia el pequeño bosque que estaba al lado. —¿Quién anda ahí?

El grito de Eugenio rompió el silencio de la noche. La única respuesta que obtuvo fue un fuerte gruñido del perro, que corría, enloquecido, hacia el bosque.

«Bienaventurados los de limpio corazón, porque verán a Dios».

Mateo 5: 8

mente, contaminada por la historia que estaba leyendo, solo daba lugar al miedo; y su corazón temblaba. Involuntariamente, empezó a ver las escenas de violencia relatadas en la novela, y se sintió más solo y desamparado que nunca.

¿Qué tiene que ver esta historia con el versículo de hoy? El texto habla de un corazón puro. Jesús dijo, en el Sermón del Monte, que los que tienen

Eugenio quedó por un momento estático, pensando qué hacer. Sus ojos re{lejaban miedo. Había oído tantas historias de asaltos; y él estaba solo aquella noche. Quiso, entonces, pensar en Dios, pero su

el corazón puro son felices. Eugeniq no tenía el corazón puro en aquel momento. Acababa de colocar  basura en su mente. Sus temores, aquella noche, no provenían del bosque ni del ladi-ido desesperado de su perro, sino de su mente y de las escenas de horror y sangre que habían penetrado en ella. Su corazón estaba contaminado, y él no podía ver a Dios cuando más lo necesitaba.

La palabra «puro», en el original griego, es kataros, que significa, entre otras cosas, «que no tiene mezcla». Como el aceite, que no contiene agua.

¿Qué sucede si colocas en tu mente cosas buenas y cosas malas, al mismo tiempo? Tu mente deja de ser Icataros; se vuelve agua envenenada. Entonces, al

llegar el momento difícil, el agua no calma tu sed; está contaminada y puede provocarte la muerte. Jesús desea lo mejor para ti. Quiere que seas feliz y camines diariamente sin temor. Por eso, te aconseja que no contamines la fuente de tu corazón.

Sal de casa hoy dispuesto a colocar solo cosas buenas en tu mente. No lo olvides: «Bienaventurados los de limpio corazón, porque verán a Dios».

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