jueves , 24 septiembre 2026
Devocion Familiar

LO VEREMOS

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Ahora somos hijos de Dios Dios y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos  que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal como él es». 1 Juan 3: 2

EL APÓSTOL JUAN es enfático al afirmar que en el cielo veremos a Jesús «tal como él es». Creo que será el momento más emocionante para la raza humana, porque en esta tierra, mientras Jesús no regrese, solo podremos relacionarnos con él por medio de la fe, al apartar diariamente tiempo para estudiar su Palabra y para orar. En el cielo, sin embargo, podremos verlo cara a cara, tal como él es. ¿No es esto extraordinario?

Quiero estar allá, y sentir el abrazo de Jesús. Agradecerle por haberme permitido llegar allí; decirle que, en esta tierra, prediqué su Palabra por la fe, y traté de servirle con humildad. No obstante, creo que jamás tendré palabras para agradecerle por lo mucho que me ha amado. Si un día llego ante su presencia, no será porque yo haya hecho algo bueno para merecer esa bendición, sino única mente por el gran amor de Dios.
El versículo de hoy trae otro pensamiento de ánimo y de esperanza: la vida cristiana es una vida «Amados, ahora somos hijos de crecimiento. Juan afirma: «Ahora somos hijos de Dios». ¿Y antes? Sin duda, vagábamos por el reino del enemigo, intentando encontrar la manera de ser felices, sin lograrlo. Pero «ahora», esto es, en el presente, toda esa antigua vida pasó; hemos crecido. Pero no hemos llegado aún al ideal que Dios tiene para nosotros; «aún no se ha manifestado lo que hemos de ser», dice el apóstol.

Hay un ideal elevado. Demasiado elevado para la lógica humana. Un día «seremos como él». !Qué objetivo tan elevado! !Continuar avanzando, a pesar de nuestras posibles caídas! Levantarnos y proseguir al blanco porque, con toda seguridad, un día lo alcanzaremos, por la maravillosa gracia de Jesús.

Un día «lo veremos». iEste será el fin de nuestro peregrinaje! Habremos llegado al final de la jornada de dolor y de sufrimiento que el pecado trajo a esta tierra. Nadie más te hará sufrir; la muerte no arrancará más seres queridos de tus brazos. No tendrás que llorar tus derrotas, por causa de la naturaleza pecaminosa que te perturba de día y de noche. No habrá más promesas no cumplidas ni decisiones que duran solo una semana. He aquí, todo será hecho nuevo.

¿Te gustaría estar allá? Hoy es el día de buena nueva, hoy es el día de salvación. Recuerda: «Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal como él es».

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Matinal Para Toda La Familia 2017
“Plenitud En Cristo”
Por: Alejandro Bullón

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