La sangre de Jesucristo […] nos limpia de todo pecado (1 Juan 1:7)
-¡No me gusta estar enfermo! –chilló Eric-. ¿Por qué tiene que ser así? Todos esos científicos brillantes que hay por ahí ¿no pueden encontrar una cura para el resfriado común?
Hay una respuesta a la pregunta de Eric. Los científicos y los médicos saben que cientos de diferentes virus causan resfriados. Cuando te resfrías, tu cuerpo produce anticuerpos para combatir la infección. Una vez que se recupera, tu cuerpo aún recuerda cómo luchar contra esa infección en particular y te protege contra ella. La próxima vez que tengas un resfriado, será probablemente por un virus completamente distinto.
Por eso, no hay vacuna para prevenir el resfrío. Puedes darte una vacuna contra la gripe, que protege de los tres virus de la gripe más comunes; y con solamente tres a cinco virus flotando por ahí cada año, estarás bastante seguro. Pero, no hay una sola vacuna que pueda protegerte de los cientos de diferentes tipos de virus del resfriado que circulan por todos lados.
El pecado se parece un poco al resfriado común. Se presenta en muchas formas diferentes y está en todas partes. Mientras nazcamos en esta tierra llena de pecado, no hay una vacuna que evite que nos contaminemos con él. Pero, a diferencia del resfriado común, sí hay un tratamiento para curar todos los síntomas del pecado, incluyendo su síntoma más grave: la muerte eterna. El tratamiento es Jesús. ¡Aplícalo a tu sistema hoy!
¿Y AHORA?
Y tú, ¿siempre sientes el pecado como una enfermedad?
¿Quieres de verdad ser “curado” de ella?
SPLASH
Si tienes un resfriado, es probable que tengas tanto como cien millones de virus individuales del resfriado mutando en la garganta y en los pulmones.
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Tomado de: Matinal para Adolescentes 2016
“Intensamente, Ejercita tu Cerebro”
Compilado por Penny Estes Wheeler
