No tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes (Efesios 6:12)
Acaban de acostarse a dormir cuando los golpes en la puerta de su choza la sacudieron y los despertaron.
-¡Profesor, venga rápido!
Tatiana y su marido, Juan, saltaron de la cama y abrieron la puerta. Un rostro estirado los escudriñaba con los ojos muy abiertos y temerosos.
-Estamos con ustedes –Tatiana tranquilizó a las chicas-, vamos.
Tomados de las manos, se alejaron rápido de la cabaña camino al dormitorio de las niñas. La luz de las ventanas dibujaba cuadrados amarillos en el suelo delante de ellos, pero el pequeño grupo sentía la presión de una extraña oscuridad.
Finalmente, llegaron al dormitorio. En el interior se encontraron con Ana, una de las estudiantes que recientemente había decidido ser bautizada. Su rostro estaba pálido; tenía el cabello pegado a su frente en rizos húmedos.
-Ana –llamó Tatiana, arrodillándose al lado de la jovencita-, ¿qué ocurre?
Ana simplemente murmuraba y gemía. Juan, sintiendo una presencia demoníaca en la sala, se puso de rodillas y comenzó a orar por Ana.
-Señor Jesús –declaró-, por favor, mantén a Ana en tus brazos. Lucha por ella. Mientras Juan oraba, Ana comenzó a temblar. Tatiana sostuvo a la niña en sus brazos y se unió a Juan en la oración.
-¡Ayúdanos Jesús! –clamó Tatiana- ¡Dios mío, tú tienes todo el poder sobre Satanás y sus ángeles! ¡En el nombre de Jesús les ordenamos a esos demonios que salgan! Ana es tu hija, comprada con la sangre de tu Hijo. Gracias por tu gran amor y misericordia. No permitas que Satanás la toque.
Lentamente el temblor de Ana se calmó y sus gemidos callaron. Abrió sus ojos: ¡Jesús, tú me salvaste! –susurró.
SPLASH
“Los que siguen a Cristo están siempre seguros bajo su protección. Ángeles de gran poder son enviados del cielo para ampararlos. El maligno no puede forzar la guardia con que Dios tiene rodeado a su pueblo” (Ellen White, Maranatha, p. 129).
¿Y AHORA?
Aunque no puedas ver tu corazón latiendo,
está ahí para mantenerte vivo. Compara esto con
las fuerzas del bien y del mal.
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#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias
Tomado de: Matinal para Adolescentes 2016
“Intensamente, Ejercita tu Cerebro”
Compilado por Penny Estes Wheeler
