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Libro de la genealogía de Jesucristo. Mateo 1:1
Tamar, Rahab, Rut, Betsabé y María. ¿Qué tienen en común estas damas que vivieron en épocas tan distantes? Tienen en común dos cosas: aparecen en la genealogía de Jesús, y tuvieron una vida fuera de lo rutinario, de lo “normal”.
«Tamar era cananea, pero emparentó con Judá cuando se casó con su hijo Er. Como enviudó se casó con Onán, y al enviudar de nuevo tuvo una relación íntima con Judá, de quien nació Fares, antecesor del Salvador.
Rahab era amorrea y regentaba el mesón de Jericó. Alquilaba habitaciones y también se alquilaba ella misma. Pero Rahab creyó en el Dios de unos hebreos a los que hospedó y protegió. Cuando cayó Jericó, Rahab se unió al pueblo de Dios y contrajo matrimonio con Salmón, también ancestro del Mesías.
Rut, adoradora de Quemos, se casó con Mahlón, un hebreo vecino de Moab. Pero Mahlón murió y Rut emigró de Moab hacia Belén con su suegra Noemí. En Belén se casó con Booz, y de esa unión nació Obed, cuyo nieto fue David.
Betsabé era mujer de Urías, pero el rey David la embarazó y mandó matar al marido. Luego David se casó con ella y procrearon a Salomón.
María de Nazaret fue una madre soltera. Dios la eligió para concebir a su Hijo encarnado. Y esa doncella sufrió el repudio de su prometido, hasta que un ángel le hizo ver a José el supremo privilegio de ese embarazo.
¿Unas extranjeras idólatras y de dudosa moral en el linaje del Mesías? ¿Una madre soltera en la familia de Jesús: su propia madre? Mateo comienza diciéndonos que la historia que va a narrar está teñida de gracia, que en Cristo no hay extranjeros, que ningún tropiezo, yerro, pecado o infamia supera el amor de Dios, y que en el linaje de Jesús las mujeres son importantes.
¿Vives avergonzada por tu origen? ¿Te consumes a la sombra de tu pasado? Olvida tu pasado, disfruta tu parentesco con Jesús y visualiza tu futuro en su reino de gloria.
Leticia Campechano
Tomado de: Lecturas devocionales para Damas 2015
“Jardines del alma”
Por: Diane de Aguirre
