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Vuelve a leer la cita de la sección Más luz.
«Balaam “amó el premio de la maldad” (2 Pedro. 2: 15). El pecado de la avaricia que, según la declaración divina, es idolatría, le hacía buscar ventajas temporales, y por ese solo defecto, Satanás llegó a dominarlo por completo. Esto ocasionó su ruina. El tentador ofrece siempre ganancia y honores mundanos para apartar a los hombres del servicio de Dios. Les dice que sus escrúpulos excesivos les impiden alcanzar prosperidad. Así muchos se dejan desviar de la senda de una estricta integridad. Después de cometer una mala acción les resulta más fácil cometer otra, y se vuelven cada vez más presuntuosos» (Patriarcas y profetas, cap. 40, p. 417)
¿Qué daño causa la codicia en el alma? ¿De qué maneras puedes combatir la codicia en tu vida? ¿Será posible hacerlo con tus propias fuerzas?
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Considera trabajar como voluntario en un comedor popular, o trabajar con tu iglesia en algún proyecto para ayudar a personas que no tienen hogar.
El servicio activo para ayudar al prójimo es una de las mejores maneras en que podemos trabajar con Dios para combatir la codicia en nuestros corazones.
Lección de Escuela Sabática Adventista para Jóvenes
3do Trimestre 2015 «Una Raya en la Arena»
Lecc. 2 – La Avaricia: Un Pozo sin Fondo
