Plegaria pidiendo el castigo de los malos
Al músico principal; sobre «No destruyas». Mictam de David
- Poderosos, ¿pronunciáis en verdad justicia? ¿Juzgáis rectamente, hijos de los hombres?
- Antes bien, en el corazón maquináis la maldad; hacéis pesar la violencia de vuestras manos en la tierra.
- Se apartaron los impíos desde la matriz; se descarriaron hablando mentira desde que nacieron.
- Veneno tienen, como veneno de serpiente; son como la víbora sorda que cierra su oído,
- que no oye la voz de los que encantan, por más hábil que sea el encantador.
- Quiebra, Dios, sus dientes en sus bocas; quiebra, Jehová, las muelas de los leoncillos.
- Sean disipados como aguas que corren; cuando disparen sus saetas, que se rompan en pedazos.
- Pasen ellos como con el caracol que se deshace; como el que nace muerto, no vean el sol.
- Antes que sus ollas sientan la llama de los espinos, así vivos, así airados, los arrebatará él con tempestad.
- Se alegrará el justo cuando vea la venganza; sus pies lavará en la sangre del impío.
- Entonces dirá el hombre: «Ciertamente hay galardón para el justo; ciertamente hay Dios que juzga en la tierra.»
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Tomado de la: Biblia versión 1995
Un versículo cada día
Reavivados por su palabra
Colaboradores: Samuel F. Cueto y Yanery Vidal
