La fuerza viene como resultado del ejercicio. Todos los que usan la habilidad que Dios les ha dado tendrán capacidad aumentada que dedicar a su servicio. Los que no hacen nada en la causa de Dios dejarán de crecer en la gracia y el conocimiento de la verdad. El hombre que permanezca echado y rehúse ejercitar sus miembros, pronto perderá toda posibilidad de usarlos. De este modo, el cristiano que no ejercita las facultades que Dios le ha dado, no solo deja de crecer en Cristo, sino que pierde la fortaleza que ya tenía; se convierte en un paralítico espiritual. Los que por amor a Dios y a sus semejantes luchan para ayudar a los demás se afirman, fortalecen, y arraigan en la verdad. El verdadero cristiano obra para Dios no por impulso, sino por principio; no por un día o un mes, sino por toda la vida.
Este mundo no es un campo de desfile, sino de batalla. Todos son llamados a soportar las dificultades como buenos soldados. Deben ser fuertes y conducirse como hombres… La verdadera prueba del carácter se encuentra en la disposición a llevar cargas, ocupar el puesto difícil, hacer lo que necesita ser hecho, aunque no reporte reconocimiento ni recompensa terrenal.
¡Oh, que cada cual aprecie adecuadamente las facultades que le ha confiado Dios! Por medio de Cristo podréis ascender la escalera del progreso, y poner toda facultad bajo el dominio de Jesús… No podéis hacer nada por vuestra propia fortaleza; pero en la gracia de Jesucristo, podéis emplear de tal modo vuestro poder que lleguéis a traer el mayor bien a vuestra propia alma, y la mayor bendición a las almas de los demás. Aferraos de Jesús, y obraréis diligentemente las obras de Cristo, y recibiréis finalmente la recompensa eterna (La maravillosa gracia de Dios, 25 de octubre, p. 306).
El soldado de Cristo debe hacer frente a muchas formas de tentación, resistirlas y vencerlas. Mientras más fiero sea el conflicto, mayor provisión de gracia se requerirá para hacer frente a la necesidad del alma… El verdadero cristiano comprenderá lo que significa pasar por serios conflictos y por pruebas; pero crecerá firme y constantemente en la gracia de Cristo para hacer frente con buen éxito al enemigo de su alma… Por momentos las tinieblas le oprimirán el alma; pero la luz verdadera resplandecerá, los brillantes rayos del Sol de justicia disiparán la oscuridad; y… por medio de la gracia de Cristo será capacitado para ser un fiel testigo de las cosas que ha escuchado del inspirado mensajero de Dios… Al comunicar de este modo la verdad a otros, el obrero de Cristo obtendrá una visión más clara de las abundantes provisiones hechas a todos, de la suficiencia de la gracia de Cristo para toda ocasión de conflicto, pesar y prueba. Mediante el misterioso plan de redención, se ha provisto gracia de modo que la obra imperfecta del instrumento humano pueda ser aceptada en el nombre de Jesús, nuestro Abogado.
El hombre tiene poco poder, y puede llevar a cabo solo una tarea pequeña en el mejor de los casos… Dios es omnipotente, y en cada ocasión en que necesitemos ayuda divina y la busquemos con sinceridad, la recibiremos. Dios ha prometido en su palabra que su gracia te será suficiente en tu mayor necesidad, en tu más profunda angustia. Cristo será tu ayuda presente si te apropias de su gracia (God’s Amazing Grace, p. 260; parcialmente en La maravillosa gracia de Dios, p. 260).
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Notas de Elena G. White para la Escuela Sabática 2026.
3er. Trimestre 2026 «PRIMERA Y SEGUNDA A LOS CORINTIOS»
Lección 13 «GRACIA, AMOR Y COMUNIÓN»
Colaboradores: Xiomara Moncada y Esther Jiménez
