«Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia».
Proverbios 3:5
Dios nos es un pronto auxilio en nuestras tribulaciones. Si está dispuesto a poner su confianza en él, hará pasar su bien delante de usted; lo guiará mediante su consejo. Su Santo Espíritu, sus providencias, las enseñanzas de su Palabra, todos serán medios para instruirlo y guiarlo en el camino del Señor. Su promesa para usted es: «No te desampararé, ni te dejaré>> (Hebreos 13:5). Por lo tanto puede decir con humildad, pero con firme confianza: «Este Dios será mi Dios para siempre».
Se me ha instruido que le diga: «No confíe en el yo, sino en Dios>>. Esta es la medida mediante la cual se nos juzga a la vista del cielo: Nuestra fe en Dios. Trate honestamente de hacer las obras de Dios. Conserve siempre la sencillez de la verdadera piedad: «El que peca contra mí, defrauda su alma>> (Proverbios 8:36). Estudie las Escrituras, porque nada como esto afirmará su fe en Dios y su creencia en la verdad. Si está dispuesto a tener fe en Dios, no dejará de lograr la victoria.
No hable acerca de pruebas y desánimos. Aparte la vista de esas cosas y fíjela en Cristo. «He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo» (Juan 1:29). Ha sido comprado con su sangre. No defraude al que dio su vida para que pudiera vencer. Fue tentado en todo como usted y yo lo somos, y a fin de resistir pasó noches enteras en oración y en comunión con su Padre. Cristo no dejó este mundo hasta que cada alma pudiera vivir una vida de perfecta fe y obediencia, y pudiera tener un carácter perfecto.
Cristo ha hecho posible para usted que viva su vida. Tiene sus preciosas palabras en la Biblia; crea en ellas, ponga en práctica sus enseñanzas. Nunca ponga en duda la Palabra de Dios, Si usted recibe esta Palabra en su vida, lo refinará y santificará, y aumentará sus posibilidades de servir. Usted tiene el privilegio de ayudar a los que lo necesitan, de dirigir palabras de ánimo a los desanimados. Recuerde que debe manifestar ante el mundo la luz de la gloria de Dios.
— Carta 206, del 14 de julio de 1908, un testimonio personal.
Tomado de: Lecturas Devocional Vespertino 2026
«Cada día con Dios»
Por: Elena G. White
Colaboradores: Juan C. Ixcaquic y Silvia García F.
