«Maestro, deseo seguirte a donde quiera que vayas» (Mateo 8:19).
Helen Keller nació sanita, pero cuando tenía un año y medio se quedó ciega y sorda. iiiGuau, qué duro!!! Ella siguió creciendo, pero no entendía el mundo que la rodeaba ni podía comunicar sus deseos y necesidades. Entonces empezaron sus berrinches y su mal comportamiento.
Sus papás necesitaban ayuda, y decidieron buscar a una maestra que supiera qué hacer, Esa maestra fue Anne Sullivan. Cuando tenía cinco años, Anne había perdido en gran parte su visión, y sabía cómo era vivir en el mundo oscuro y silencioso de Helen.
Anne enseñó a Helen a comunicarse. ¿Cómo? Pues le hacía signos con sus dedos en la mano y luego le daba un objeto para que lo tocara. Al principio, Helen no entendía, pero un día comprendió que Anne le estaba enseñando cómo decir con signos los nombres de las cosas. ,iQué maravilla! Helen aprendió el sistema braille y las tablas de multiplicar. De mayor también aprendió francés, alemán, griego y latín, y escribió un libro.
Anne no fue, solo una maestra, sino una amiga y un ejemplo a imitar. Siguiendo sus pasos, Helen se convirtió en una adulta cómpasiva que decidió trabajar para los Ciegos, los sordos y otras personas con dificultades físicas.
¿Sabes?Jesús es el gran Maestro. Si decides seguirlo, tu vida será una vida de compasión. Serás todo un héroe.
Tomado de: Lecturas Devocionales para Menores 2026.
“HEROES Y VILLANOS”
Por: «RAÚL LOZANO»
Colaboradores: Liseth Orduz y Karla González
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