sábado , 27 junio 2026
Lección de Universitarios 2026

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Las indicaciones del Espíritu Santo

Mientras pensaba en la distancia que lo separaba de su esposa, supo que se había equivocado. Había sido cruel y duro, y había dicho cosas de las que se arrepentía. Aun así, su siguiente pensamiento fue: «¿Acaso no se lo merecía, al menos un poco?».

¿Te resulta familiar este razonamiento? Es fácil pasar del remordimiento a la justificación de nuestros pensamientos y acciones. No siempre es fácil decir «lo siento» cuando hemos hecho algo malo, pero es esencial para reconstruir o fortalecer una relación.

Lo mismo ocurre con la relación entre nosotros y Dios. El Espíritu Santo a menudo nos recuerda los pecados que hemos cometido. Estas indicaciones nos conmueven el corazón, pero es fácil ignorar esa voz suave y apacible mientras justificamos por qué actuamos de cierta manera. Una de las funciones del Espíritu Santo es «convencer al mundo de pecado» (Juan 16: 8). ¡Qué asombroso regalo de Dios! ¡Necesitamos esas convicciones para reparar la distancia que puede interferir en nuestro caminar con Dios!

Dependemos del Espíritu Santo para que nos ayude a reconocer el pecado en nuestra vida y a apartarnos de él. Sin el Espíritu Santo, somos espiritualmente impotentes, incapaces incluso de arrepentirnos por nuestras propias fuerzas. «A menudo nos apenamos porque nuestras malas acciones nos producen consecuencias desagradables. Pero esto no es arrepentimiento. El verdadero pesar por el pecado es resultado de la obra del Espíritu Santo. El Espíritu revela la ingratitud del corazón que ha despreciado y agraviado al Salvador, y nos trae contritos al pie de la cruz. Cada pecado vuelve a herir a Jesús; y al mirar a Aquel a quien hemos traspasado, lloramos por los pecados que le produjeron angustia. Una tristeza tal nos inducirá a renunciar al pecado» (Elena G. de White, El Deseado de todas las gentes, cap. 31, pp. 271-272).

La verdad es que no podemos crecer en nuestra relación con Dios si el pecado, elegido y albergado, se interpone entre nosotros y él. Cuando resistimos la convicción, entristecemos al Espíritu Santo y dañamos nuestra relación con Dios (ver Efesios 4: 30). Dios desea perdonarnos y limpiar nuestro corazón si estamos dispuestos a arrepentirnos y seguirlo. El objetivo no es producir nuestra propia perfección de carácter, sino depender de la justicia perfecta de Cristo y permitir que su hermoso carácter nos cubra, nos llene y fluya a través de nosotros día a día. La vida cristiana es una vida de continua dependencia de Dios y de confianza en su misericordia y poder, sin jactarnos nunca de nosotros mismos, sino manteniéndonos seguros de lo que Dios está haciendo por nosotros.

¿Cuándo fue la última vez que escuchaste una reprensión o una invitación al arrepentimiento? ¿Cómo respondiste? Dedica ahora mismo un tiempo a la oración. Pídele a Dios que esta semana, mientras lees su Palabra, te dé un corazón sensible y te abra los oídos a su voz.

2do trimestre 2026 «UNA RELACIÓN MÁS ÍNTIMA CON DIOS»
Lección # 09 «EL ARREPENTIMIENTO Y EL PERDON»

Colaboradores: Jassiel Taveras de la Rosa y Adriana Jiménez

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