miércoles , 15 abril 2026
Matinal Adolescentes 2026

Ecos del Titanic

 

“Cuando llegue lo perfecto, lo imperfecto desaparecerá” (1 Corintios 13:10, NVI).

No lo puedo creer. Escribo este mensaje poco tiempo después de que se cumpliera el centenario del naufragio del Titanic. ¿Y sabes lo que pasó algunos años después? Otra gran embarcación, con 4,200 pasajeros, se dio vuelta en las aguas de Italia. Todavía estoy atónito con eso.

No estamos hablando de un barco antiguo con caldera de leña, comunicación por telégrafo o botes salvavidas de madera. ¡No! Estamos en pleno siglo XXI, con navegación vía satélite, sonares ultramodernos, sistemas de monitoreo marítimo, rastreo del relieve submarino y toda la tecnología disponible para cualquier imprevisto en el océano.

A menos de 200 metros de la costa italiana, el crucero Costa Concordia chocó contra unas rocas poco profundas y se hundió de costado como si fuera un barquito de plástico que alguien empujó con un dedo. Las personas que estaban en pleno banquete de gala vieron cómo, repentinamente, las luces se apagaron y se escuchó un fuerte estruendo que sacudió la estructura. Hubo pánico para evacuar el barco; los tripulantes no sabían qué hacer, los planes de evacuación no funcionaron y algunos tuvieron que lanzarse a las aguas heladas para nadar hasta la playa. ¿No es absurdo?

No importa cuántos años hayan pasado desde el Titanic: algo que el ser humano perfecciona no se hace perfecto. La empresa tuvo que dar muchas explicaciones sobre lo ocurrido. Sería como si un auto perdiera el volante o un avión se quedara sin alas en pleno vuelo. Increíble.

¿Y lo peor? Ese crucero iba a realizar el entrenamiento de emergencia al día siguiente, pasando por alto las normas internacionales de seguridad que exigen que todos los pasajeros estén bien informados antes de zarpar. No hubo tiempo.

La verdad es que nunca tendremos completa paz aquí debajo del cielo. El Titanic dejó una lección que la humanidad debe aprender: no podemos hacer todo bien, pues el pecado nos llevó al error. Solo con Jesús, y en el cielo, volveremos a alcanzar esa perfección tan anhelada.

No te dejes engañar por las palabras de quienes estén confundidos. El ser humano NUNCA podrá hacerlo todo solo. Somos imperfectos y dependemos de nuestro Creador. Punto final.

Aprovecha este día y reflexiona sobre esto. Solo con Dios, algún día seremos lo que debimos haber sido desde el Edén perfectos y eternos.

Aprende a depender 100% de la perfección de Cristo. Navega sin miedo.

Tomado de la: Lectura Devocional de Adolescentes 2026
“LA VUELTA AL MUNDO EN 365 DÍAS»
Por: Odailson Fonseca

Colaboradores: Matilde Reyes y Adriana Jiménez

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