lunes , 19 octubre 2026
Matinal de Jóvenes 2026

Rostro del ángel

 

«Entonces todos los que estaban sentados en el concilio, al mirar a Esteban, vieron su rostro como el rostro de un ángel». Hechos 6:15

Esteban es uno de mis personajes favoritos del Nuevo Testamento. Aunque su paso por el libro de los Hechos es breve, es impresionante la influencia de este hombre de Dios. La Biblia describe que «lleno de gracia y de poder, realizaba grandes prodigios y milagros entre el pueblo» (Hechos 6:8). Fue elegido por los doce apóstoles como uno de los siete diáconos de la iglesia primitiva para ayudar en el servicio diario de la distribución de alimentos.

Sin embargo, la labor de Esteban no se limitó solo a servir; también se convirtió en un gran predicador del evangelio. Judío de nacimiento, Esteban era un profundo estudioso de las profecías. Y, siendo hábil en el idioma griego, Dios lo usó para evangelizar a los judíos de origen helénico. Cuando él abría la boca para predicar, las personas no podían «resistir a la sabiduría y al Espíritu con que hablaba» (Hechos 6:10).

Como era de esperar, la buena influencia de Esteban causó envidia en algunos sacerdotes y príncipes, quienes sobornaron a testigos falsos para acabar con la reputación del poderoso diácono. Al igual que con Jesús años antes, los líderes judíos llevaron a Esteban ante el Sanedrín para juzgarlo por blasfemia.

Sin embargo, Esteban no se intimidó ante la oposición y mucho menos ocultó la verdad. Con firmeza en la voz, él expresó ante la audiencia la solidez de su fe. Allí estaba incluso Saulo de Tarso, lleno de deseos de condenarlo. Mientras Esteban conectaba a Cristo con las profecías en su brillante discurso, ocurrió algo increíble: su rostro se volvió semejante al de un ángel. La belleza de su rostro coincidía con la pureza de la verdad que él predicaba. Esta postura encendió la furia de los espectadores, quienes, armados con piedras, lo arrastraron fuera de la ciudad y lo convirtieron en el primer mártir del cristianismo.

Mientras sufría, Esteban vio a Jesús de pie, a la derecha de Dios, en una postura de reproche hacia la nación judía. Sin embargo, al igual que Cristo en la cruz, Esteban fue capaz de perdonar a sus agresores.

Para nosotros, tener un «rostro de ángel» no significa tener una nariz bien definida o una boca simétricamente perfecta. Más bien, significa revelar la verdad y el perdón, incluso frente a la opresión y la muerte.

POR: MILTON ANDRADE
Colaboradores: Isaí Cedano y Karla González

Para Más Meditaciones Visita:
www.meditacionesdiarias.com

kebo88 | kebo88 | kebo88 | slot gacor | slot gacor | slot gacor

kebo88 | slot gacor

slot gacor

Matinales relacionados

Mesa abundante

«Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la comida ni...

¿A dónde quieres llegar?

«¿Quién de ustedes, queriendo edificar una torre, no se sienta primero a...

El sentido de la vida

«Sírvanse con amor unos a otros». Gálatas 5: 13 Hace algunos años,...

Complejo de langosta

«Nosotros, a nuestro parecer, éramos como langostas». Números 13: 33 El diccionario...