«Instigada por su madre, le pidió: <<«Dame en una bandeja la cabeza de Juan él Bautista»
Mateo 14:8.
Herodías, nieta de Herodes el Grande, era una mujer posesiva y ambiciosa. Con su primer esposo, Herodes Felipe, que era su tío paterno, medio hermano de Herodes Antipas, tuvo a Sálomé.
En una ocasión, visitando a su hermano Felipe, Antipas se encaprichó con la esposa de este, Herodías, quien dejó a su marido y lo instigó a él para que se divorciara de su esposa para casarse con ella. Aun cuando no era judío, Herodes Antipas era el gobernador de Judea, y ese casamiento ilegítimo ofendía la sensibilidad del pueblo judío. Al unirse con Herodías, Antipas, que era un hombre igual de ambicioso que ella, potenció su capacidad de hacer el mal.
Juan el Bautista tuvo la osadía de desaprobar públicamente la unión ilegítima de la pareja, despertando así el odio de Herodías. Ella habría sentenciado inmediatamente al profeta a muerte, pero a Herodes Antipas gustaban las predicaciones de Juan, aun cuando el profeta lo había denunciado por su conducta. Admiraba el coraje del Bautista para confrontar el error con la verdad. Por detrás de su tolerancia existía también el temor a la reacción del pueblo judío. Perjudicar a Juan podría costar la popularidad y el trono. Mientras tanto, el resentimiento de Herodías aumentaba.
En ocasión del cumpleaños de Herodes Antipas, fue organizada una gran fiesta, a la que fueron invitados líderes políticos y militares. Salomé, que era joven y sensual, atrajo la atención de los invitados con las danzas de su cuerpo esbelto. Hérodes Antipas se sintió muy complacido con ella y, entusiasmado, le juró que le daría todo lo que le pidiera, incluso la mitád de su reino. Por fin Herodías, la mamá de Salomé, había encontrado el momento de consumar su venganza.
Heródías sabía que Herodes alimentaba una velada simpatía por Juan, pero también que era inescrupuloso y orgulloso, por tanto no se volvería atrás después de haberse comprometido públicamente con una oferta tan generosa. La poderosa Herodías había despertado lo peor en su esposo y consiguió que su hija se uniera a su diabólico plan, transformándola en cómplice. Tras preguntarle a su mamá que debía pedir, Salomé pidió la cabeza del Bautista. Lamentablementer tanto la historia bíblica como la historia contemporánea nos muestran ejemplos de mujeres que podrían haber cambiado el rumbo de la historia de manera sabia, pero que la condujeron a destinos trágicos.
Una mujer no necesita tener un cargo político para ejercer influencia. Puede ser ama de casa, amiga o consejera y desarrollar la habilidad femenina para convencer. ¿Cómo usas tu habilidad femenina? ¿Para bien o para mal?
Lecturas Devocionales para Damas 2026
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Por: MARIAN M.GRUDTNER
Colaboradores: Milenia de la Rosa y Silvia García F.
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