En el Nuevo Testamento, el término «primogénito» casi siempre se refiere a Jesús (ver Luc. 2: 7; Rom. 8: 29; Col. 1: 15, 18; Heb. 1: 6; Apoc. 1: 5 ), pero aun en los textos donde la palabra designa a otras personas, estas no necesariamente nacieron cronológicamente primero dentro de sus familias. El concepto bíblico de «primogénito» enfatiza la relación especial que un hijo tiene con su padre, independientemente del orden en que haya nacido respecto de sus hermanos. Además, hay casos en los que los hijos más jóvenes son más destacados. Tal es el caso de Isaac, Jacob y José, por nombrar algunos.
David fue ungido rey a pesar de ser el menor de ocho hijos ( 1 Sam. 16: 10-13 ). No obstante, Dios dijo de él: «Lo pondré por primogénito, el más excelso de los reyes de la tierra» ( Sal. 89: 27 ). También dijo a Moisés: «Israel es mi hijo, mi primogénito» ( Éxo. 4: 22 ). En este sentido, el término es usado con una connotación de preeminencia.
Lee Colosenses 1: 15-17. ¿Qué razones da Pablo para que Jesús sea llamado «el primogénito de toda la creación»?
La afirmación de Pablo no podría ser más amplia. Todo significa todo: espacialmente (cielo y Tierra), ontológicamente (visible e invisible) y funcionalmente (tronos, dominios, principados, potestades). Estos últimos términos se refieren normalmente a los seres angélicos (ver Efe. 3: 10; 6: 12 ). Para no dejar lugar a equívocos, Pablo también señala que Jesús existía «antes de todas las cosas» ( Col. 1: 17 ). La expresión griega traducida como «antes» significa precedencia tanto en sentido jerárquico como cronológico, pero en todos los demás textos donde Pablo la usa se refiere al tiempo (ver, por ejemplo, 1 Cor. 2: 7; Gál. 1: 17; Efe. 1: 4 ).
Otra razón que da Pablo para justificar la preeminencia de Jesús es que «todas las cosas subsisten en él» ( Col. 1: 17 ). El verbo griego synistēmi significa literalmente «reunir» o «unir». Jesús es el factor unificador del Universo, no solo por su papel como Creador, sino también porque es el Redentor.
Dios, el Creador, murió por nosotros. ¿Qué podrían añadir a eso nuestras obras? ¿Por qué es blasfema la idea de que nuestras obras pueden o deben añadirse a lo que Cristo ya ha hecho por nosotros?
Lección de Escuela Sabática para Adultos 2026
1er. Trimestre 2026 «UNIENDO EL CIELO Y LA TIERRA»
Lección 8: «LA PREEMINENCIA DE CRISTO»
Colaboradores: Esmeralda Bermudes y Karla González
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