La misión de Cristo
«El conocer a Dios es amarle; su carácter debe ser manifestado en contraste con el carácter de Satanás. En todo el universo había un solo ser que podía realizar esta obra. Únicamente Aquel que conocía la altura y la profundidad del amor de Dios podía darlo a conocer. Sobre la oscura noche del mundo, debía nacer el Sol de justicia, “trayendo salud eterna en sus alas” (Mal. 4: 2)».— Elena G. de White, El Deseado de todas las gentes, cap. 1, p. 13
«A la luz de la vida del Salvador, el corazón de cada uno, aun desde el Creador hasta el príncipe de las tinieblas, será revelado. Satanás presentaba a Dios como un ser egoísta y opresor, que lo pedía todo y no daba nada, que exigía el servicio de sus criaturas para su propia gloria, sin hacer ningún sacrificio para su bien. Pero el don de Cristo revela el corazón del Padre. Testifica que los pensamientos de Dios hacia nosotros son “pensamientos de paz, y no de mal” (Jer. 29: 11). Declara que aunque el odio que Dios siente por el pecado es tan fuerte como la muerte, su amor hacia el pecador es más fuerte que la muerte. Habiendo emprendido nuestra redención, no escatimará nada, por mucho que le cueste, de lo que sea necesario para la terminación de su obra. No se retiene ninguna verdad esencial para nuestra salvación, no se omite ningún milagro de misericordia, no se deja sin empleo ningún agente divino. Se acumula un favor sobre otro, una dádiva sobre otra. Todo el tesoro del cielo está abierto a aquellos a quienes él trata de salvar. Habiendo reunido las riquezas del universo, y abierto los recursos de la potencia infinita, lo entrega todo en las manos de Cristo y dice: “Todas estas cosas son para el hombre. Úsalas para convencerlo de que no hay mayor amor que el mío en la tierra o en el cielo”».—Ibid., cap. 5, p. 40
«Durante todos los siglos, los filósofos y maestros han estado presentando al mundo teorías para satisfacer la necesidad del alma. Cada nación pagana ha tenido sus grandes maestros y sus sistemas religiosos que han ofrecido otros medios de redención que Cristo, han apartado los ojos de los hombres del rostro del Padre y han llenado los corazones de miedo a Aquel que les había dado solamente bendiciones. Su obra tiende a despojar a Dios de aquello que le pertenece por la creación y por la redención. Y esos falsos maestros roban asimismo a los hombres. Millones de seres humanos están sujetos a falsas religiones, en la esclavitud del miedo abyecto, de la indiferencia estólida, trabajando duramente como bestias de carga, despojados de esperanza o gozo o aspiración aquí, y dominados tan solo por un sombrío temor de lo futuro. Solamente el evangelio de la gracia de Dios puede elevar el alma. La contemplación del amor de Dios manifestado en su Hijo conmoverá el corazón y despertará las facultades del alma como ninguna otra cosa puede hacerlo».— Ibid., cap. 52, p. 453
1er trimestre 2026 «APOLOGÉTICA: EL AREÓPAGO»
Lección # 08 «JESÚS ES DIFERENTE»
Colaboradores: Jassiel Taveras de la Rosa y Adriana Jiménez
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