martes , 10 febrero 2026
Lección E. Sabática 2026

Piensen en esto

 

La paz que sobrepasa todo entendimiento también «guardará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús» (Fil. 4: 7). Nuestra vida interior necesita protección. Curiosamente, Filipenses 4: 7 conecta la paz de Dios con una metáfora militar. El verbo griego froureō se usa para describir una guarnición de soldados que protegen una ciudad contra una invasión (2 Cor. 11: 32; comparar con Hech. 9: 24).

Otro aspecto muy importante de la paz interior implica vivir en armonía con la voluntad de Dios. «Mucha paz gozan los que aman tu ley, y no hay para ellos tropiezo» (Sal. 119: 165).

Lee Filipenses 4: 8, 9. ¿Qué acciones específicas se recomiendan aquí?

Pablo introduce Filipenses 4: 8 y 9 con la expresión «por lo demás» y una lista de seis virtudes, seguida de un sucinto resumen de ellas y de una exhortación a imitar su ejemplo. Esta exhortación final armoniza con el entorno grecorromano de Filipos, ya que enfatiza la virtud y el ejemplo. Curiosamente, sin embargo, se centra en ciertas virtudes bíblicas específicas, lo que resulta obvio por la omisión paulina de las cuatro virtudes cardinales griegas (prudencia, justicia, templanza y valentía).
  1. No es casual que la lista comience con la virtud bíblica cardinal: lo verdadero, reiteradamente enfatizada por Jesús –quien solía decir: «Les aseguro…»– y por todo el Nuevo Testamento (ver, por ejemplo, Hech. 26: 25; Rom. 1: 18; 1 Cor. 13: 6; 2 Cor. 4: 2; Efe. 4: 15; 1 Tim. 3: 15; Sant. 1: 18; 1 Ped. 1: 22; 1 Juan 2: 21).
  2. Honorable. La palabra griega así traducida se refiere a una virtud personal (comparar sus otros usos en 1 Tim. 3: 8, 11; Tito 2: 2, donde se traduce como «respetable» en la NVI).
  3. Justo. Esta virtud es una de las características distintivas de Dios (comparar su uso en Fil. 1: 7).
  4. Puro. La palabra se refiere al pensamiento puro y a las acciones de esa misma naturaleza que fluyen de la justicia de Dios recibida por la fe en ocasión de la justificación (ver 1 Juan 3: 3).
  5. «Agradable» (DHH). El término designa una belleza estética como la atestiguada ampliamente en la Creación de Dios.
  6. De buen nombre. Otras versiones traducen esta última virtud como «digno de admiración» (NVI): «honorable» (LBLA), «loable» (BNP), etc.

Pablo hace dos salvedades más, para que no se atribuya un matiz pagano a ninguna de estas virtudes: «Si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza» (Fil. 4: 8), debemos pensar en estas virtudes celestiales. Luego, para despejar toda duda y evitar cualquier equívoco, el apóstol exhorta a los creyentes a practicar lo aprendido, recibido, oído y visto en su propio ejemplo (Fil. 4: 9).

Lección de Escuela Sabática para Adultos 2026
1er. Trimestre 2026 «UNIENDO EL CIELO Y LA TIERRA»
Lección 7: «UNA CIUDADANIA CELESTIAL»
Colaboradores: Esmeralda Bermudes y Karla González

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