«Para Dios no hay nada imposible». Lucas 1:37
En otra ocasión, Jesús estuvo predicando todo el día y, al atardecer, sintió compasión por la gente que le estaba escuchando, pues ya no tenían qué comer. Jesús no quería enviarlos a su casa con hambre, así que les pidió a sus discípulos que averiguaran si había algo de comer entre las personas. Lo único que encontraron fue siete panes y unos pescados.
Entonces Jesús ordenó que todos se sentaran. Tomó los siete panes y los pescados, dio gracias a su Padre por ellos, y comenzó a partirlos y a entregárselos a los discípulos para que ellos los repartieran entre la gente. En esta ocasión eran cuatro mil hombres, además de muchas mujeres y niños. A diferencia del milagro que estudiaste en la última reflexión, estas personas no eran judíos. Esta vez también sobró comida: siete cestos.
Jesús hace que haya alimento en tu casa. Nunca olvides que es Él quien te sostiene. Cuando tengas problemas y pienses que no hay una solución, recuerda que para Jesús no hay nada imposible.
Actividad. Comenten en familia sobre alguna ocasión en la que han visto el poder de Jesús obrando en sus vidas. ¿Cómo se sintieron?
Oración. Gracias, Jesús, porque para ti no hay nada imposible; tu poder es grande y para siempre. Amén.
Tomado de la: Lectura Devocional para Preescolares 2026
«MI MARAVILLOSO JESÚS»
Por: Suni Areli Barba Anaya
Colaboradores: Luz Caiza y Adriana Jiménez
