viernes , 1 mayo 2026

Lee el texto de esta semana: Josué 3, 4

El desbordamiento del Jordán

Mientras se preparaban para cruzar el Jordán, probablemente los israelitas se hacían preguntas como: «¿Por qué aquí?». «¿Por qué ahora?». Con un poco de planificación, podrían haber evitado la dificultad de cruzar un río que estaba desbordado (ver Jos. 3: 15, RV95).

En términos de altitud, el Jordán es el río con la elevación más baja del mundo. La cuenca inferior del Jordán comienza en el extremo sur del mar de Galilea, a unos 200 m por debajo del nivel del mar. El agua fluye hacia el sur a lo largo de 120 km antes de llegar al mar Muerto, situado a 430 m por debajo del nivel del mar. El agua del Jordán que entra en el mar Muerto solo puede salir de él por evaporación (lo que contribuye a la notoria alta concentración de sal de este mar). El pueblo de Israel cruzó el río Jordán en dirección a la ciudad de Jericó (ver Jos. 3: 16), que se encuentra a solo unos 18 km al norte del mar Muerto. En teoría, los israelitas podrían haber evitado cruzar cualquier río invadiendo Canaán por el sur en lugar de por el este.

El río Jordán no es que sea muy difícil de cruzar en las estaciones más secas del año. En tiempos modernos, este río apenas tiene entre 0.5 y 3 m de profundidad en la mayoría de las épocas del año. Debido al desarrollo industrial, hasta el 95% de su caudal se desvía ahora para fines humanos, lo que hace que el río sea hoy mucho más pequeño de lo que era en la antigüedad. Pero, incluso en tiempos bíblicos, el Antiguo Testamento ofrece muchos ejemplos de personas que cruzaron este río (ver Juec. 8: 4; 1 Sam. 13: 7; 2 Sam. 17: 22, 24). El cruce podía ser algo rutinario durante la mayor parte del año, pero, en primavera, con el deshielo de la nieve de las montañas, la subida del nivel del agua podía hacer que se desbordara, lo que hacía que los cruces fueran bastante peligrosos.

Incluso cuando el río estaba desbordado, no era imposible cruzarlo. Sabemos de dos espías que lo cruzaron justo antes de que lo hiciera todo el campamento israelita (ver Jos. 2: 23); y, en tiempos de David, soldados entrenados, en un acto de valor, cruzaron el río «cuando iba crecido hasta los bordes» (1 Crón. 12: 15). Sin embargo, Josué no estaba trasladando a fuerzas especiales del ejército. Los sacerdotes debían transportar el Arca del pacto y el resto del mobiliario del Santuario, y cientos de miles de familias debían trasladar a sus hijos y sus enseres domésticos a través de un río desbordado y caudaloso. Habría sido razonable esperar uno o dos meses a que amainaran las corrientes y bajara el nivel de las aguas, pero Dios los envió en el peor momento desde el punto de vista de la planificación humana. Debían cruzar el río durante la época de la cosecha, cuando el Jordán se desbordaba por todas sus riberas (ver Jos. 3: 15).

Para todos los que han recibido una misión imposible con recursos insuficientes; para todos los que se han preguntado: «¿Por qué aquí?, ¿por qué ahora?», la historia de Josué nos recuerda que Dios puede abrir un camino. La historia del cruce del Jordán por parte de Israel ilustra por qué Dios no conduce necesariamente a su pueblo por el camino más fácil en el momento más conveniente. Más bien, a menudo permite que nos enfrentemos a circunstancias difíciles para que su poder se manifieste plenamente. Dios se deleita en liberar a su pueblo en situaciones imposibles, lo que no puede suceder si siempre nos conduce por un camino fácil.

En cada prueba, el propósito de Dios es fortalecer nuestra fe y revelar más de sí mismo. Sin duda, la crisis del Jordán fortaleció la confianza de los israelitas y les infundió valor para afrontar los grandes desafíos que les aguardaban. Hoy, deberíamos recordar adónde nos ha guiado Dios y evaluar lo que nos está enseñando en nuestras circunstancias actuales. ¿Interpretamos nuestros desafíos como una forma que tiene Dios para desarrollar nuestra fe? ¿Permitimos que Dios nos fortalezca en preparación para mayores conquistas? Dios nos pregunta: «Si tanto te cansas corriendo contra gente de a pie, ¿cómo podrás competir con gente de a caballo? En terreno seguro te sientes tranquilo, ¿pero qué harás en la espesura del Jordán?» (Jer. 12: 5). La historia de Josué nos desafía a avanzar con fe allí donde Dios nos llame, aunque parezca irracional desde una perspectiva humana.

Escribe de tu versión preferida de la Biblia Josué 3: 5-13. O, si lo prefieres, puedes parafrasear el pasaje o hacer un esquema o un mapa conceptual de todo Josué 3 y 4.

Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2025.
4to trimestre 2025 «EL LIBRO DE JOSUÉ»
Lección # 04 «EL DESBORDAMIENTO DEL JORDÁN»
Colaboradores: Felipe Torres y Adriana Jiménez

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