«Revístanse todos de humildad en su trato mutuo, porque: « «Dios se opone a los orgullosos, pero da gracia a los humildes»».
1 Pedro 5: 5, NVI
La devoción abnegada y el amor confiado manifestados en la vida y el carácter de Juan, presentan lecciones de incalculable valor para la iglesia cristiana. Juan no poseía por naturaleza la belleza de carácter que reveló en su postrer experiencia. Tenía graves defectos. No solamente era orgulloso, pretencioso y ambicioso de honor, sino también impetuoso, resintiéndose por la injusticia. Pero, debajo de ello el Maestro divino discernía un corazón ardiente, sincero y amante. Jesús reprendió su egoísmo, frustró sus ambiciones, probó su fe, y le reveló aquello por lo que su alma suspiraba: la hermosura de la santidad, el poder transformador del amor.
Las lecciones de Cristo, al recalcar la mansedumbre, la humildad y el amor como esenciales para crecer en gracia e idoneidad para su obra, eran del más alto valor para Juan. Atesoraba cada lección y procuraba constantemente poner su vida en armonía con el ejemplo divino. Juan había comenzado a discernir la gloria de Cristo —no la pompa mundana y el poder que le habían enseñado a esperar, sino la «gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad» (Juan l: 14). Juan deseaba llegar a ser semejante a Jesús, y bajo la influencia transformadora del amor de Cristo, llegó a ser manso y humilde. Su yo estaba escondido en Jesús.— Los hechos de los apóstoles, cap. 53, pp. 401-405.
El Señor Jesús busca la cooperación de los que quieran ser conductos limpios para la comunicación de su gracia. Lo primero que deben aprender, es la lección de desconfianza en sí mismos; entonces estarán preparados para que se les imparta el carácter de Cristo. Este no se obtiene por la educación en las escuelas más científicas. Es fruto de la sabiduría que se obtie11e únicamente del Maestro divino.
Personajes de las artes y las ciencias han aprendido valiosísimas lecciones de los cristianos de vida humilde a quienes el mundo llamaba ignorantes. Pero estos oscuros discípulos habían obtenido su educación a los pies de Aquel que habló como «jamás habló hombre alguno» (Juan 7:46).— El Deseado de todas las gentes, cap. 25, pp. 221, 222.
CRECIENDO EN LA GRACIA
Tomado de: Lecturas Devocional Vespertino 2025
«La Maravillosa Gracia De Dios»
Por: Elena G. White
Colaboradores: José Sánchez y Silvia García
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