«Ustedes afirman que un hombre puede decirle a su padre o a su madre: «No puedo ayudarte, porque todo lo que tengo es corbán» (es decir: «ofrecido a Dios»); y también afirman que quien dice esto ya no está obligado a ayudar a su padre o a su madre»
Marcos 7: 11-12.
Mareny tenía dificultades para concluir sus estudios universitarios, por lo tanto sus padres constantemente le estuvieron proveyendo apoyo moral y económico. Al cabo de unos años, la joven por fin se graduó y encontró un trabajo en el que ganaba una pequeña cantidad de dinero que, según sus cuentas; no alcanzaba para separar unas monedas para sus padres. Pasado el tiempo, consiguió otro empleo con mayores remuneraciones, formó su propio hogar y ahora la excusa para no darles dinero a sus padres es que no le alcanza, pues tiene que proveer para su nueva familia.
De manera similar, el pueblo de Israel había tergiversado el quinto mandamiento para acomodarlo a su egoísta manera de vivir. Una persona podía ir al templo y decir en relación con sus bienes: «Esto es corbán», y de manera inmediata quedaba libre de proveer sustento para sus padres con esos bienes, pues ya estaban dedicados al Señor. Era una práctica común, desleal y tramposa, que Jesús desenmascaró, ya que los hijos sí seguían usando sus bienes a su conveniencia.
El quinto mandamiento sigue tan vigente hoy como los otros nueve, y cada día son más hijos los que deshonran a sus padres al no proveer para ellos un sustento cuando lo necesitan. El apóstol Pablo dice: «Quien no se preocupa de los suyos, y sobre todo de los de su propia familia, ha negado la fe y es peor que los que no creen» (1 Timoteo 5: 8).
Hace unos días, leí una frase que decía que los padres deben liberar a sus hijos de sentirse comprometidos a devolverles lo que hicieron por ellos, pues lo hicieron por amor, sin esperar nada a cambio. Pero un hijo agradecido con sus padres jamás sentirá que tiene una obligación hacia ellos, sino un deber santo y un mandato cristiano que cumplir por amor.
¿Aún vive alguno de tus padres? Hónralo con tus bienes. De nada te serviría guardar el sábado y los demás mandamientos si descuidas este punto tan importante. Por eso, pide hoy al Señor que te ayude a observar con fidelidad el quinto mandamiento, de tal modo que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da.
Posdata: Feliz al proveer para mis padres.
Lecturas Devocionales para Damas 2025
“MÁS FELIZ EN CRISTO»
Por: Sayli Lucía Guardado Chan
Colaboradores: Milenia de la Rosa y Silvia García
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