«Pues Dios es quien produce en ustedes tanto el querer como el hacer para que se cumpla su buena voluntad».
Filipenses 2: 13, NVI
La gracia de Dios en Cristo es el fundamento de la esperanza del cristiano, y dicha gracia debe manifestarse en la obediencia.— El conflicto de los siglos, cap. 15, p. 261.
Cristo es el Redentor amante y compasivo. Los hombres y las mujeres se fortalecen en su poder sustentador para resistir el mal. Cuando el pecador convencido de su culpa considera el pecado, lo ve extremadamente pecaminoso. Comprende que tiene que vencer sus faltas, y que sus apetitos y pasiones deben ser sometidos a la voluntad de Dios. Habiéndose arrepentido de su transgresión de la ley de Dios, se esfuerza con fervor para vencer el, pecado..- Procura revelar el poder de la gracia de Cristo y se pone en contacto personal con el Salvador. Mantiene a Cristo constantemente ante él. Orando, creyendo y recibiendo las bendiciones que necesita, se acerca cada vez más a la norma que Dios le ha fijado. En su carácter se revelan nuevas virtudes a medida que niega el yo y eleva la cruz, siguiendo hacia donde Cristo guía. Ama al Señor Jesús de todo corazón, y Cristo se convierte en. su sabiduría, su justicia, su santificación y su redención.
El poder milagroso de la gracia de Cristo se manifiesta en la creación en el ser humano de un nuevo corazón, de una vida más elevada, de un entusiasmo santo. Dios dice: «Les daré un nuevo corazón» (Eze. 36: 26, NVI)I ¿No es esto, la renovación del ser humano, el mayor milagro que pueda realizarse? ¿Hay algo que el agente humano no pueda hacer cuando por la fe se aferra del poder divino?— Testimonios para la iglesia, t. 9, pp. 121, 122,
De nada vale el esfuerzo humano sin el poder divino; y sin el esfuerzo humano, el divino no tiene utilidad para muchos. Para que la gracia de Dios nos sea impartida, debemos hacer nuestra parte. Su gracia nos es dada para obrar en nosotros el querer y el hacer, nunca para reemplazar nuestro esfuerzo. Los que anden en la senda de la obediencia encontrarán muchos obstáculos. Pueden ligarlos al mundo influencias poderosas y sutiles; pero el Señor puede inutilizar todo agente que obre para derrotar a sus escogidos; en su fuerza pueden ellos vencer toda tentación y toda dificultad.— Profetas y reyes, cap. 40, p. 324.
EL PODER DE LA GRACIA
Tomado de: Lecturas Devocional Vespertino 2025
«La Maravillosa Gracia De Dios»
Por: Elena G. White
Colaboradores: José Sánchez y Silvia García
