viernes , 1 mayo 2026
Lección de Univversitarios 2025

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Decepción y tristeza

«Además, tanto el primogénito de los hombres como el de las bestias, pertenecía al Señor, si bien podía ser redimido mediante un rescate con el cual reconocían que, al perecer los primogénitos de Egipto, los de Israel, que fueron guardados bondadosamente, habrían sufrido la misma suerte de no haber sido por el sacrificio expiatorio. “Mío es todo primogénito. Desde el día en que yo hice morir a todos los primogénitos en la tierra de Egipto, santifiqué para mí a todos los primogénitos en Israel, tanto de hombres como de animales. Míos serán” (Números 3: 13). Después de la institución del culto en el tabernáculo, el Señor escogió la tribu de Leví para construir el santuario, en vez de los primogénitos de Israel. Dijo: “Me son dedicados a mí los levitas de entre los hijos de Israel, en lugar de todo primer nacido; los he tomado para mí en lugar de los primogénitos de todos los hijos de Israel” (Números 8: 16). Sin embargo, todo el pueblo debía pagar, en reconocimiento de la gracia de Dios, un precio por el rescate del primogénito (Números 18: 15-16)».— Elena G. de White, Patriarcas y profetas, cap. 24, p. 249

«Antes de obtener la libertad, los siervos debían demostrar fe en la gran liberación que estaba a punto de realizarse. Debían poner la señal de la sangre sobre sus casas, y ellos y sus familias debían separarse de los egipcios y reunirse dentro de sus propias moradas. Si los israelitas hubieran menospreciado en lo más mínimo las instrucciones que se les dieron, si no hubieran separado a sus hijos de los egipcios, si hubieran dado muerte al cordero, pero no hubieran rociado los postes con la sangre, o hubieran salido algunos fuera de sus casas, no habrían estado seguros. Podrían haber creído honradamente que habían hecho todo lo necesario, pero su sinceridad no los habría salvado. Aquellos que hubiesen dejado de cumplir las instrucciones del Señor, habrían perdido su primogénito por obra del destructor. […]

»Mientras Moisés repetía a Israel lo que Dios había provisto para su liberación, “el pueblo se inclinó y adoró” (Éxodo 12: 27). La feliz esperanza de libertad, el tremendo conocimiento del inminente juicio que caería sobre sus opresores, los cuidados y trabajos necesarios para su pronta salida, todo lo eclipsó de momento la gratitud hacia su bondadoso Libertador.

»Muchos de los egipcios fueron inducidos a reconocer al Dios de los hebreos como el único Dios verdadero, y suplicaron que se les permitiera ampararse en los hogares de Israel cuando el ángel exterminador pasara por la tierra. Fueron recibidos con júbilo, y se comprometieron a servir de allí en adelante al Dios de Jacob y a salir de Egipto con su pueblo».— Ibid., pp. 250-251

Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2025.
3er trimestre 2025 «EL LIBRO DEL ÉXODO»
Lección # 07  «SÁCAME DE AQUÍ»
Colaboradores: Felipe Torres y Adriana Jiménez

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