¡Ya está aquí!
Desde su primer encuentro con Moisés, Dios prometió que las negociaciones con el faraón culminarían en la liberación de los esclavos israelitas (Éxodo 3: 10). Esa conclusión estaba cerca. Dios comenzó diciéndole a Moisés que solo habría una plaga más, después de la cual el faraón los expulsaría de Egipto. Para prepararse, los israelitas debían pedir bienes materiales a sus vecinos egipcios. Luego leemos una declaración muy importante: «Los funcionarios del faraón consideraban a Moisés como un hombre extraordinario, y lo mismo pensaban todos en Egipto» (Éxodo 11: 3). El profeta de Dios se había convertido en una voz muy respetada entre los egipcios, desde los de la clase más baja hasta los que trabajaban en la corte del faraón.
Esta afirmación sugiere que cuando Moisés anunció las instrucciones para escapar de la última plaga, no había ninguna limitación sobre quién podía salvarse. El hijo del faraón había estado bajo amenaza de muerte incluso antes de que comenzaran las plagas (Éxodo 4: 23), pero ahora se le ofrecía una vía de escape. Las casas de los israelitas que se preparaban para la Pascua también podían convertirse en casas de salvación para los egipcios. Los preparativos para la noche de la muerte eran muy específicos. El momento de la décima plaga se anunció con antelación para que nadie estuviera desprevenido. Dios ordenó a los israelitas que eligieran un cordero el décimo día del mes. El cordero debía ser sin defecto y de un año de edad (12: 5). Todas las familias debían sacrificar sus animales al mismo tiempo: al anochecer del decimocuarto día del mes. La sangre del cordero muerto debía aplicarse a los marcos de las puertas de las casas. La carne debía asarse y comerse por la noche, y debían estar ya vestidos y calzados mientras comían, para partir de inmediato (vers. 11). Dios le dijo a Moisés que esa noche marcaría el comienzo del calendario israelita (vers. 2) y daría inicio a una importante tradición anual para los israelitas llamada la fiesta de los Panes sin levadura.
Todos los preparativos, tanto para la noche de Pascua como para la fiesta de la semana siguiente, fueron explicados en detalle. Sin embargo, aunque entendieron las instrucciones (Éxodo 12: 28), es casi seguro que aún no comprendían plenamente el significado mayor. Dios comenzaba a conducir a su pueblo a la tierra prometida, pero la importancia del acontecimiento iba mucho más allá de aquellas personas en aquella noche. Dios estaba estableciendo una celebración anual que recordaría a los israelitas su liberación de la esclavitud y les enseñaría el plan definitivo de Dios para su salvación eterna y su liberación del pecado.
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3er trimestre 2025 «EL LIBRO DEL ÉXODO»
Lección # 07 «SÁCAME DE AQUÍ»
Colaboradores: Felipe Torres y Adriana Jiménez
